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El título de Conde también proviene de la antigua Roma. Si
los emperadores denominaban como "Vicecomites", lo que más tarde fueron
los Vizcondes, a aquellos servidores de la más alta nobleza, los llamaron "Comites",
nombre derivado del latín "comes", es decir, compañero, hombre de confianza de
la Casa Real con obligación de desempeñar para ella determinados servicios o
funciones. Estas dignidades les fueron otorgadas a los Generales del Ejército y
a los Gobernadores de las provincias del Imperio. Así se establecía el gobierno
de una provincia; los "Comites Minores", que regían una ciudad y los
"Comites
Majores", cargo intermedio entre los anteriores y los propios "Comites". |
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Los reyes franceses, imitando a los césares romanos también tuvieron sus Condes de Palacio a los que denominaron "Comite a palatii nostri" y "Comites sacri palatii". A otros altos vasallos de la Corona francesa, en la primera y segunda dinastía, se los tituló Condes Palatinos. |
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Los godos en España mantuvieron también sus Condes. De ellos se habla en el Fuero Juzgo y en los Concilios toledanos. Aquellos caballeros principales que poseían suficientes merecimientos para serlo, eran nombrados Condes. De acuerdo a lo dicho por Ambrosio de Morales, "Siete oficios tuvieron los godos para el gobierno de las tierras en tiempos de paz: Ardingos, Condes, Rectores de las cosas públicas, Tiufados, Alcarios, Jueces y Saxones". Todo esto se confirma en los Concilios celebrados en sus tiempos, especialmente en los de Toledo y el "Fuero Juzgo", anteriormente citado. Basta con recordar al Conde D. Julián, en el reinado del rey Rodrigo, en los primeros años del siglo VIII, y con más anterioridad, al Conde Paulo, que se sublevó en tiempos del rey Wamba. Los Condes pertenecían a la más alta nobleza que hubo entre los godos y, de entre ellos, se elegían a los reyes y fue título mucho más estimado que el de Duque. En los Concilios, los Duques se colocaban siempre detrás de los Condes. Durante la Reconquista, Castilla, Aragón y el Principado de Cataluña empezaron como condados. |
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| Esto
evidencia la importancia de este título en aquella época.
El primer Conde independiente de Castilla fue Fernán González, que, en realidad, era el rey castellano. Luego el título de Conde quedó reservado para la alta nobleza. En tiempos de Fernando III "el Santo" se daba de por vida, pero los descendientes no tenían derecho a heredarlo. Posteriormente se otorgó tal dignidad con carácter de perpetuidad para los sucesores. Los condados por concesión real o de privilegio empezaron con el título de Conde de Trastamara, otorgado en el año 1328 por Alfonso XI. En lo que se refiere a Cataluña, el Condado de Barcelona tuvo su origen en un Estado que llevó el nombre de "Marca Hispánica", que dependía, en un principio, de los reyes carolingios, constituido por el territorio español comprendido entre los Pirineos y el río Ebro, unido a algunas provincias del sur de Francia. Actualmente, y desde la abolición de los Mayorazgos en España, el título de Conde ha quedado como signo de aristocracia y nobleza, pero sin las prerrogativas y privilegios de otros tiempos. |
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