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El título de vizconde tiene su origen en la
época de los emperadores romanos. Por entonces, cuando los
Condes-Gobernadores se ausentaban de los Gobiernos encomendados a su
autoridad, dejaban unos Tenientes con el título de vicarios del
Imperio para que los substituyeran durante dichas ausencias. Según
sus méritos, dichos Vicarios podían ascender a la dignidad de
condes. Hay que tener en cuenta la época: condes y duques eran casi soberanos y extendían sus dominios en territorios muy grandes lo que hacía inevitable que delegaran sus atribuciones en unos, digamos, ayudantes que, con el paso del tiempo, acabaron en título de nobleza. Naturalmente habrá que advertir |
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que
los primeros vizcondes eran elegidos entre los miembros del Estado Noble, es
decir entre caballeros e hidalgos. Y el tiempo también se encargó de que los
vizcondes, siguiendo el
ejemplo de condes y duques, adquieran para sí territorios y castillos,
convirtiéndose en señores y despojándose de la obligación que habían tenido
de obedecer al conde. |
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Ascendidos a la nobleza, los vizcondes catalanes, adquirieron una soberbia que les hacía llevar malamente la autoridad de su conde y aun el homenaje y la sumisión que debían a sus soberanos, los reyes de Francia primero y a los Condes de Barcelona después, hasta que a mediados del siglo XI, en la época de Ramón Bererguer I "el Viejo", comenzó a decaer la independencia de los vizcondes, al tiempo que se reafirmaba la de los Condes. Y es que, refiriéndonos a Cataluña, como lugarteniente del conde, existía siempre a su lado un vizconde y a medida que aumentaba la influencia de éste, disminuía la del otro, pero conforme los condados del territorio catalán se fueron agregando a la Casa de Barcelona, quedaba en cada uno de estos un vizconde que ya no tenía por que dar cuenta de sus actos a ningún conde y la única soberanía a la que estaba sujeto era a la de su Soberano. Crecía, pues, el poder de los vizcondes que no llegaron a ser dominados por completo hasta 1288, fecha en que Ramón Folch, Vizconde de Cardona, junto con sus familiares y allegados, se sometieron completamente al rey de Aragón y Cataluña, Pedro llamado "el Grande", poniendo a disposición de la Corona sus castillos, ciudades, villas, territorios y hasta sus personas. Con esto, la dignidad de Vizconde sufrió un rudo golpe y los orgullosos caballeros de este título tornaron a ser lo que en un principio fueron: simples dignatarios con un título de nobleza, pero perdiendo la autoridad e independencia que, poco a poco, se habían ido adjudicando ellos mismos. Con posterioridad se fueron titulando vizcondes, los hijos mayores de los condes. Fue una costumbre que estableció mediante sucesivas disposiciones legales para que, el referido título, honrara a los primogénitos de las casas que poseían otros mayores en jerarquía acorde a lo anterior, no se podía |
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alcanzar el título de Conde o Marqués sin antes haber obtenido la calidad de Vizconde. Pero el paso del tiempo y los intereses privados, aspecto este fundamental en cualquier estamento, redujeron, a mera fórmula, esta disposición; lo que quiere decir, que para obtener un título superior, se pasaba por el de vizconde como un puro trámite. Pese a todo lo anterior, con los sucesivos cambios, hubo y hay vizcondes que permanecen con esta dignidad sin pasar a la inmediata superior de Conde. Y hubo vizcondes que tomaron carta de naturaleza como títulos independientes. |
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