1.- Árbol genealógico de los reyes de Navarra. Página iluminada de un manuscrito incompleto realizado en el siglo XVI que debía reflejar la sucesión de la monarquía española desde los orígenes.

     2.- Árbol genealógico de los reyes de Aragón. Genealogía ordenada por Don Fernando de Portugal. Dibujos de Antonio de Holanda e iluminación de Simon Bening (Brujas, 1530-1534); lamentablemente no llegó a finalizarse.

 

      Ambas iluminaciones demuestran la conexión de las antiguas coronas de Navarra y Portugal con las familias reales europeas.

GENEALOGÍA
 

        La genealogía es la técnica científica que nos permite estudiar y averiguar la ascendencia y descendencia familiar de una persona. Tiene como finalidad encontrar los nombres de los parientes tanto vivos como difuntos y establecer la relación entre ellos para de esta forma construir un árbol genealógico.

        Las primeras manifestaciones de la Historia de la Humanidad tuvieron un contenido marcadamente genealógico y todas las sociedades y culturas han mostrado un marcado interés por la genealogía. En España, el siglo XVI puede considerarse la edad de oro de la genealogía, sin duda por la necesidad generalizada que se sentía en la sociedad estamental de reivindicar estatus, títulos y privilegios o confirmar los que ya se poseían.

        Tras un paulatino declive en el siglo XVIII y una abierta crisis en el siglo XIX, asistimos en la actualidad a su rehabilitación científica en un contexto de relaciones interdisciplinares y académicas renovadas e intensas con otras ciencias como la demografía social y la llamada historia las mentalidades.

        Al mismo tiempo, se ha producido un auténtico boom entre los ciudadanos de a pié de muchas partes del mundo por conocer sus ancestros e investigar su linaje. Afortunadamente, este interés por la genealogía desborda con mucho los ámbitos propiamente nobiliaristas, por lo que puede hablarse, con todo fundamento, de la democratización de la genealogía.