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El León

4.- ANIMALES CUADRÚPEDOS

El Caballos

 

     En la composición de las armerías entran múltiples figuras de numerosos animales cuadrúpedos, por ser esas figuras símbolos de acciones de los más generosos y esforzados caballeros.
     Al representar los animales en heráldica, se les pone siempre mirando a la derecha del escudo. Cuando miran a la izquierda se les llama contornados.
     Ferrand Mexía dice que, además de mirar siempre al lado diestro del escudo, los animales deben de ser representados en heráldica con la mayor perfección, reflejando sus propiedades y naturaleza. Esto es, que los animales feroces se vean en su mayor ferocidad; los domésticos, en su mayor domesticidad, y los estantes, en su mayor estabilidad y firmeza.


 Jabalí

 

EL LEÓN: Es de todos los animales cuadrúpedos el que con más frecuencia se ve, no solo en las armerías de España, sino también en las de Francia, Alemania, Flandes, y otros reinos y repúblicas. Es símbolo de vigilancia, de autoridad, de dominio, de monarquía, de soberanía, de magnanimidad, de majestad y de bravura. Denota también al príncipe clemente, que concede el perdón a los que le acatan y castiga a los que se le rebelan. Por esto, sin duda, Hércules solía ir siempre cubierto con la piel del león Nemeo. Otros reyes y héroes las llevaron después, y se servían, como Alejandro, de su cabeza, a manera de casco o de diadema, cuando querían suponer que descendían de Hércules y para dar a entender que un rey vigoroso debe estar siempre vigilante.

     El león alado de San Marcos fue el símbolo de la república de Venecia.

 
 

     La postura del león es la de "rampante", esto es, con las manos levantadas, la diestra alta y la siniestra un poco más baja, la cabeza de perfil, la boca abierta, la lengua fuera y mostrando las garras. Cualquiera otra posición en que aparezca, es preciso indicarla al blasonar. Solamente cuando el león es rampante, no es necesario añadirle esta dicción.

 

EL LEOPARDO: Según los naturalistas es fruto del cruce del león y la pantera, representa en heráldica a los valerosos y esforzados guerreros que han ejecutado alguna atrevida empresa con prontitud y ligereza. En el blasón, los leopardos se diferencian de los leones en tres cosas esenciales:

     1ª.- En que su postura propia es pasante. si alguna vez es rampante, se les blasona diciendo "leopardos leonados".
     2ª.- En que los leopardos tienen la cabeza de frente, mostrando los dos ojos, en lugar de uno como  los leones, que la tienen de perfil.
     3ª.- En que los leopardos tienen caída la borla de su cola hacia fuera.

     Algunos de los demás atributos de león, son comunes al leopardo.

 

EL ELEFANTE: Es el mayor de los animales cuadrúpedos y no dobla nunca sus rodillas, por lo que representa en heráldica la majestad del rey que no se arrodilla sino ante Dios. Se le toma también por jeroglífico de la dulzura y se le coloca parado, mirando al lado diestro del escudo.    

     Julio César trajo alguna vez en su escudo la figura de un elefante, especialmente antes de ser emperador, en memoria del arrojo que uno de sus predecesores había demostrado al matar una de esas fieras, de donde -además de otros origines que tiene- vino el nombre de César, que en lengua fenicia significa elefante. Añadir que las banderas de la quinta legión, cuando la guerra civil entre César y Pompeyo, traían las figuras de este animal. El elefante, también, remplazaba a la cabeza de Julio César en las primeras medallas de este emperador. Representando a los pies de César en otras medallas, recuerda la victoria alcanzada sobre Juba, rey de Numidia. Cuando César Augusto volvió victorioso de Levante, el Senado y el pueblo romano ordenaron que se grabase en las monedas la efigie del emperador en un carro tirado por cuatro elefantes cuando regresó victorioso de África. En Grecia y en las medallas de Filipo, el elefante es el símbolo de la eternidad.

 

LA PANTERA: Es símbolo de fiereza, de bravura y de ligereza, por reunir ella sola toda la ferocidad de los demás animales. Se la dibuja pasante y de cualquier esmalte.

 

EL TIGRE: Se representa siempre corriendo. (discrepamos de esa escasa información que nos brindan los hnos. García Carraffa en su obras "Ciencia Heráldica o del Blasón", debido a que hemos comprobado que existen numerosos escudos (incluidos los labrados en piedra) en los cuales se hace referencia a este animal y en los mismos generalmente se le ve pasante, mirando al frente y rampante)

 

EL LOBO: Animal cruel, sanguinario, diligente, vigilante, capaz de sufrir hambre largo tiempo, cuando sale de su cueva es de un furor impetuoso y violento, arrojándose sobre los primeros rediles de ganado que encuentra. Simboliza en heráldica el gobernador de plaza que, después de haber estado mucho tiempo sitiado, se arroja sobre el campo de los sitiadores, los ataca y deshace volviéndose cargado de honor y de botín. También es jeroglífico del hombre de guerra feroz y sanguinario que no da cuartel a sus enemigos.

     En armerías se dibuja el lobo unas veces pasando o corriendo y otras rampantes, de perfil, pero en este caso se dice "ravisante".

     Entre las varias insignias militares que usaron los romanos, fue de las primeras la figura de un lobo, o solamente la cabeza de este animal en lo alto de una pica, sin duda en memoria de la tradición popular conservada entre ellos de que una loba había criado a Rómulo y Remo, fundadores de su ciudad. De aquí nació la costumbre de muchos pueblos, en particular de las colonias de fundación romana, de grabar en sus medallas una loba dando de mamar a esos dos gemelos. Se cree que lo dio origen a la fábula de la loba romana, fue que la mujer que crió a Rómulo y Remo se llamaba "Lupa", loba dando de mamar a esos gemelos.

 

EL OSO: Se le ve generalmente en las armerías rampante y levantado, de perfil. También se le ve algunas veces, pasante, sentado y parado o arrestado.

     Es jeroglífico del hombre magnánimo y generoso.

 

LA ZORRA: Es un animal astuto, cauto y prevenido. Representa en heráldica a los que han hechos servicios señalados al Rey y a la Patria, en el ejercicio de cargos diplomáticos o de justicia. También es jeroglífico de los sabios de los sabios capitanes que estiman más emplear la fuerza de su espíritu que la del brazo de sus soldados para triunfar en las empresas. Los egipcios hablaron muy poco de este animal. En cambio los griegos y los romanos le tuvieron en muy particular estimación. A la zorra se la puede poner en muy diversas posiciones o posturas.

 

El JABALÍ: Se representa, por regla general, pasante, de perfil, mostrando sólo un ojo y una oreja, de color de sable, y con dos grandes comillos, que son sus defensas. En armería se toma el jabalí por símbolo de intrepidez y de arrojo. Los romanos traían la figura de un jabalí por la quinta señal militar, y del mismo modo la tomaron algunos godos y vándalos. Carlos I de España y V de Alemania, tomó por cuerpo de su divisa el jabalí y las dos columnas de Hércules, con estas dos palabras: "Plus ultra", para dar a entender que sus designios eran iguales a sus conquistas.

 

EL BUEY O EL TORO: Es bastante común en armería, y se trae ordinariamente por aquellos que llevan su nombre y por los que han conquistado o dominado pueblos feroces.

        Es símbolo de trabajo y de continencia. Denota señorío de tierras fértiles en trigo y pastos. Su postura en el escudo debe ser la de pasante. También se le ve rampante que en este caso se dice "furioso", corriendo, paciendo y echado.    

     En las medallas de los Emperadores Vespasiano y Cayo Mario se representaban dos bueyes uncidos. Los atenienses grabaron uno en sus monedas. Cuando los cónsules y demás magistrados de Roma, nuevamente elegidos y acompañados de un lucido cortejo, subían al Capitolio, sacrificaban a Júpiter Capitolino dos toros blancos, que no hubiesen sido jamás uncidos, los cuales eran en parte consumidos con una porción de incienso en el ara del numen. Aníbal, para huir de la persecución de los romanos, capitaneados por V. Fabio, se valió de la estratagema de atar a las astas de dos mil toros grandes mazos de sarmientos y pegarles fuego, salvándose de esta suerte el ejército cartaginés, pues los romanos, despavoridos, abandonaron sus puestos ante aquella legión, que no parecía sino destacada del infierno. Los egipcios adoraron a su dios Apis en la figura de un toro.

LA VACA: Es siempre pasante. (también discrepamos en esta explicación, según nos consta la posición de la vaca puede ser arrestada, paciendo, etc.).

     Entre el buey y el toro del blasón no hay ninguna diferencia, pero sí entre la vaca y el buey, porque éste se dibuja con el hocico gordo y corto y una guedeja y hopo de pelo entre las astas, y la vaca tiene el hocico más largo y sin hopo.

 

 EL CABALLO: Se dibuja siempre de perfil, ya sea pasante, ya rampante o espantado, ya en otra postura. Se ve con mucha frecuencia en las armerías. Cuando tiene puesta la silla y los arreos se le llama "sillado". El caballo es símbolo de la guerra. Así nos dice Virgilio:"Bello armantur equi, bellum h& armenta minantur". Lucrecio llamó a los caballos casta belicosa nacida para los triunfos. También es símbolo de osadía, de prontitud, de ligereza, de imperio y de mando.

     Los egipcios tuvieron gran aversión al caballo, hasta el punto de prohibir a sus sacerdotes el servirse de él bajo ningún concepto, alegando para ello que era un animal profano. Los hebreos, griegos, latinos,  con  todas  las  demás  naciones, no

fueron tan injustos y contrarios a la razón y a la experiencia que se tiene de los buenos servicios que en la paz y en la guerra presta este animal a los hombres. Lejos de tal cosa, hubo en la antigüedad en los citados pueblos, momentos de verdadera exaltación del caballo. Los agrigentinos erigieron pirámides y sepulcros a los caballos que habían servido a Octaviano César. Más tarde, el emperador Adriano enterró los caballos con gran pompa y solemnidad, mandando grabar epitafios en sus monumentos. El emperador Commodo hizo lo propio, disponiendo que su caballo "Prosino" fuese enterrado en el Vaticano. Pero nadie llevó esta manía a tal extremo como el emperador Calígula, que después de haber colocado su caballo "Incitato" en una caballeriza de mármol y jaspe, con adornos de grana y piedras preciosas, le puso una guardia de sus soldados y hasta solicitó, según dice Seutonio, hacerle cónsul romano. De todas estas exageraciones y del mérito que adquirió con ellas el animal, vino el hacerse pintar muchos emperadores montados sobre sus caballos, y a su imitación, como por otras consideraciones simbólicas, el tomarle muchos caballeros por armas, así como alguna de sus partes.

 

EL CIERVO: Se pone siempre de perfil, porque nunca se ve de frente, aunque las astas se muestren enteras. Para explicar el color de las mismas, si fuese diferente del natural, se dirá "ramado" de tal esmalte. Al ciervo se le coloca siempre pasante, parado o corriendo, pero rara vez rampante. Es símbolo de temor y de recelo, y denota el hombre sin ánimo que al menor encuentro con sus enemigos hace una vergonzosa huída, antes que una resistencia generosa. Ahora bien; como el ciervo es vigilante, cauto y paciente, dicen muchos que también puede simbolizar al soldado experimentado y prudente. Cuando tiene astas grandes representa al que, habiendo hecho muchas prevenciones de guerra, no supo servirse de ellas por falta de valor. También denotan las astas derecho de caza. Un ciervo corriendo, montado de un hombre desnudo asido a las astas y cabeza con sus manos es jeroglífico de uno que habiendo perdido todo lo que tiene, escapa prontamente.

    

EL CAMELLO: Es muy poco usado en armerías de España y en las de otros muchos países. Los que traen su figura en el escudo es en señal de que han estado en Asia o en África en guerra contra infieles. También es símbolo del trabajo y de la riqueza. Se le dibuja siempre pasante.

 

LA CABRA Y EL CARNERO: Se colocan pasantes, saltantes, que es lo que dicen de estos animales cuando parecen rampantes, y paciendo; también se les ve estáticos. Antiguamente algunos pueblos se servían de un carnero para declarar la guerra a sus enemigos, bastando para ello con arrojarlo a las fronteras del rival. Por esta razón, sin duda es símbolo de guerra y atrevimiento.

     La cabra es símbolo de lujuria y de deshonestidad. No se sabe porqué algunos las traen por armas, aunque hay razón para inferir que sea por haber sujetado algún perverso enemigo.

 

EL CORDERO Y LA OVEJA: Son símbolos de blandura, de bondad, de candor y de inocencia, y representan la paz y la abundancia. Chateaubriand, en su "Viaje de París a Jerusalén", refiere que cuando los turcos se creen amenazados de alguna calamidad superior al poder humano, llevan al templo un cordero, y, haciéndole volver la cabeza hacia el cielo, le obligan a balar, pues temiendo no hallar en la especie humana una voz bastante inocente para alcanzar el perdón de Dios, la buscan entre los animales más inofensivos.

 

EL PERRO Y EL LEBREL: Son muy comunes en armerías. Se les coloca pasantes, corriendo, echados, sentados, levantados y rampantes. El lebrel lleva siempre un collar sencillo, y otros perros un collar hebillado. Por su  vigilancia y la propensión que tiene a guardar las cosas de su dueño, puede ser comparado el perro a aquellos que los príncipes encargan el gobierno de sus plazas más importantes, pudiendo también significar cualquier esforzado guerrero que arroja a los enemigos fuero de los limites de su patria. Es símbolo de los que han hecho servicios señalados a sus príncipes, no solo con valor y fidelidad, sino también con celeridad y prontitud. Entre los egipcios, el perro con la cola levantada era jeroglífico de victoria y valor, y, por el contrario, con la cola entre las patas, denotaba derrota y huída.

 

EL GATO:  Se dibuja pasante, mostrando siempre los dos ojos y las dos orejas. Cuando aparece rampante, se dice "enfurecido", y cuando levanta el lomo más que la cabeza "erizado". Es símbolo de libertad, porque no puede permanecer encerrado sin desesperarse. De aquí que lo alanos, borgoñones y suevos trajesen en sus insignias de guerra la figura de un gato para significar que no podían permanecer en servidumbre. Los romanos traían también figuras de este animal en la insignias de su legiones. Los egipcios adoraron la luna en la figura del gato, y Pierio asegura que al que mataba un gato se le castigaba indignamente, amotinándose el pueblo contra él. En tiempos de Ptolomeo sucedía en Roma lo mismo.

 

EL CONEJO Y LA LIEBRE: El conejo se dibuja acrupido o encogido, por ser ésta su postura más usual. Algunos también lo ponen corriendo. Es símbolo de blandura.

      La liebre se representa corriendo, aún cuando también se pone en otras posturas. Simboliza la fecundidad y la soledad.

 

EL MONO Y LA ARDILLA: Normalmente ambos se dibujan sentados; pero en el caso del mono también se le ve pasante.

OTROS ANIMALES: También utiliza la heráldica las figuras de otros animales cuadrúpedos, pero muy raras veces, por lo que nos abstenemos de recogerlas y explicarlas. Todos ellos pueden dibujarse "naciendo", esto es, mostrando únicamente la cabeza, el cuello, las manos y parte de la espalda.