HERÁLDICA

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Ciencia HeráldicaHeráldica GentiliciaHeráldica Papal

   Un hombre de calidad debe saber el linaje de donde desciende, por lo menos hasta su cuarto abuelo, sus Armas, las del Rey y Reino de que fuere, tener conocimiento de los colores, del método de blasonar y de los preceptos generales del Arte. (Fernando Mexía)

   La Ciencia heráldica es necesaria para el aprecio que deben de hacer de aquellos mismo caracteres, que honran a sus casas y familias, quienes, aunque los miran en las puertas y fachadas de sus solares, no penetran el misterioso símbolo de sus líneas. ¡Lastimosa ignorancia de que proviene la falta de aprecio que debería hacer de su honor y de su prosapia el caballero que se abandona a acciones inhonestables con su distinguido linaje; por que sí tuviera inteligencia de los jeroglíficos que simbolizan los blasones adquiridos por su antepasados, sin duda le prevendría su memoria el modo de conservar su lustre! (Joseph de Aldazaval y Murguía)

    El Arte del Blasón es la primera cosa que debe saber un caballero. (Colombiere)

 

 

   La Ciencia heráldica no es, como algunos pretenden, una ciencia vana, superflua y pueril, propia solamente para entretener y halagar el orgullo y vanidad de la nobleza; sino una ciencia útil, agradable, fundada en justicia y equidad, cuyo estudio es del todo indispensable a los nobles, y sumamente ventajoso a todas las clases de la sociedad. (F. Piferrer)

   No debe creerse que el estudio de la ciencia del blasón sea sólo útil y exclusivo para los nobles; suponerlo sería cometer un error grave; los historiadores, los poetas, los novelistas y sobre todo los pintores, escultores, dibujantes, grabadores y arquitectos deben saber blasonar los escudos que les pidan y los que encuentren a su paso. Sin esto, unos y otros caen en los errores más cómicos y deplorables; cómicos, cuando estos errores sólo sirven para demostrar la ignorancia en esta materia; deplorables, cuando pueden alterar la historia.  (Costa y Turell)

 

IMPORTANCIA DE LA CIENCIA DEL BLASÓN

Blasón del Emperador Carlos V

 

       

Hay una preguntas básica: ¿Qué es la Heráldica?

        La Heráldica es la ciencia y arte auxiliar de la Historia que estudia y fija las normas para la correcta interpretación de los blasones o escudos de armas en un sentido asequible para todos.

        Podemos definirla de esta otra forma: Heráldica es la ciencia que, valiéndose de símbolos, llamados representaciones, subdivididas en piezas y figuras, sirve para componer, interpretar y diferenciar las armerías.

        Es la fiel expresión de la vida de un individuo, distintivo que se refleja en el escudo de armas; para los que le sigan genealógicamente les sirva de ejemplo. Es el principio del Linaje, la superación del mismo es la hazaña o empresa  en sí misma, que realizaban hombres de valor y arrojo extraordinarios, con peligros y fatigas, cerca de la muerte para obtener el pergamino que eternizara la gesta. Unido e inseparable, el servicio a su Patria a su Dios y a su Rey.

        La Heráldica es la historia de la Nobleza, y a su vez  –en este caso– de España durante muchos siglos.

        Son antiquísimas las referencias que se tienen respecto sobre el uso de signos distintivos en  los escudos  de  armas, pero,  eran  de  naturaleza  personal. Es en la Edad Media cuando se convierten en hereditarios, pasando de ser personales a ser distintivos de un linaje, momento en el cual nace verdaderamente, la Heráldica.

        El verdadero origen de la Heráldica está en las cruzadas, en las que los caballeros lucían en su indumentaria y escudos protectores, un medio de identidad y  de individualización, que se perfecciona y cobra arraigo posteriormente en las justas y torneos. Cuando  estos  ejercicios decaen,  es el momento en que los escudos se convierten en emblemas de la Nobleza.

 

 

        En aquellas justas y torneos, cuando el caballero noble se representaba en las barreras de la carrera, se tocaba dos veces el cuerno o trompeta, para que el "Heraldo" examinase el escudo y demás patentes de la nobleza del caballero en cuestión; por eso se ha dado en llamar "Ciencia del Blasón" al arte de los escudos, derivando de la voz germánica "blacen", que significa tocar el cuerno o trompeta.

        De su inicial utilidad –identificar al guerrero cubierto por armadura, así como al individuo como perteneciente a un determinado bando en la batalla– ha extendido su ámbito para abarcar la identificación de personas, corporaciones, entidades políticas y otras, encontrándose en la actualidad muy cercana a la cultura de comunicación visual (diseño de marcas, logotipos, etc...) También se ocupa la Heráldica de las banderas, en cuanto a insignias y distintivos de los ejércitos; del gonfalón (bandera, estandarte, pendón) de señores y príncipes en las batallas; del cabdal (insignias o banderas que llevaban los caudillos), marca de órdenes y ciudades, así como de estandartes, etc.

        La característica que diferencia a la Heráldica de otros tipos de simbologías que se han dado a lo largo de la Historia o en otros lugares del mundo se puede resumir en dos puntos: 1º., la asunción de un conjunto de normas rígidas para la composición de los escudos de armas, y 2º., la transmisión de las armerías a través de las generaciones como elemento identificador del linaje. Así posee sus propias normas, denominadas leyes, y a las que hacemos referencias en otros subapartados de esta web. A lo largo de la historia, estas normas se hicieron tan complicadas que ni los propios titulares podían interpretarlas correctamente, por lo que surgió la figura del llamado "Rey de Armas", especie de funcionario que se ocupaba de diseñar, interpretar y legalizar los escudos heráldicos. Esta función subsiste hoy en día.

 

 

     

 

INTERPRETACIÓN HERÁLDICA DE LAS ARMAS DE UN BLASÓN

        La pregunta para el profano es cuándo y en qué circunstancias, se origina la unión entre apellidos y armas, mediante el escudo. Y la respuesta ha venido teniendo diversas argumentaciones, dividiéndose, los autores especialistas en el tema en dos bandos:

        Aquellos que se remontan a siglos antes de Jesucristo, sosteniendo que ya griegos y romanos hicieron uso de escudos y linajes y otros fijan el comienzo de su empleo a la época de las Cruzadas y los
torneos.
        A este respecto, unos autores de reconocida garantía como los hermanos Alberto y Arturo García Carraffa, señalan en su obra
Ciencia Heráldica o del Blasón: "Las armas o armerías fueron desde sus orígenes y hasta el siglo X solamente jeroglíficos, emblemas y caracteres personales y arbitrarios, pero no señales de honor o de nobleza que trascendiesen a la posterioridad y pasaran de padres a hijos. Este nuevo significado comenzaron a tomarlo las armerías en el siglo X y como consecuencia de los torneos, habiéndose regularizado su uso y perfeccionándose su método y sus reglas en los tres siglos siguientes". No obstante, como muy acertadamente observa la gran enciclopedia en su página 1136, hasta el siglo XV, con el advenimiento de los reyes de armas, jueces y heraldos
, no pudo desembarazarse la heráldica de los usos y tradiciones que tendían, desde mucho tiempo atrás, a constituirla. Fue entonces cuando adquirió las reglas precisas así como un lenguaje especial que permitiera describir, con la mayor exactitud, sin el auxilio de las figuras, las armerías más complicadas. En un principio, y durante mucho tiempo, fue la heráldica un arte esencialmente práctico a los heráldicos profesionales, pero a contar del siglo XVII, y mucho más en nuestros días, la heráldica ha ido tomando cuerpo entre las ciencias auxiliares de la historia y su conocimiento viene a ser indispensable al historiador, al arqueólogo y al biógrafo.

        Blasón y Armería son términos heráldicos de igual alcance puesto que ambos responden a una misma idea y representan las insignias hereditarias compuestas de figuras y atributos determinados, concedidos por la autoridad o el príncipe en recompensa de determinado servicio y como marca o distintivo del linaje premiado. No obstante, constituiría un error suponer que todos los escudos han sido en su origen significativos y otra equivocación atribuirles a todos el carácter de una merced regia o de un premio otorgado por una autoridad soberana. La inmensa mayoría de los escudos, fueron adoptados libremente por los caballeros y sus linajes.

        Es claro que en los primeros tiempos y sin existir norma alguna que especificase el uso y significado de cada elemento, los que aplicaban a sus escudos de guerra o al blasón de sus casas, figuras u objetos lo hacían a su libre albedrío y sin razón alguna que justificase, más que de una forma personal, la situación o emblema que se adoptaba. Por ello, es, en muchos casos, imposible para el heraldista, conocer el por qué de tal o cual símbolo que figura en determinado escudo, y aún mucho menos la razón de su situación dentro del mismo, a no ser que con posterioridad, y ya con la intervención de algún Rey de armas o heraldo, se corrigiese aviniéndose a las normas por las que se rige la Heráldica.

 

 

 

        En España aparece la heráldica, como tal arte o ciencia, en los albores del siglo XI. En nuestra Península, que tiene sus cruzadas en su propio territorio, la aparición de los apellidos ayuda a la formación de los escudos. Fueron éstos, en un principio, muy sencillos, haciéndose más complicados con el transcurso del tiempo, hasta llegar al máximo de la confusión en el siglo XVI. Observemos el cuadro explicativo del desarrollo de la Heráldica a través de los siglos:

 

  1.- Adquiere gran importancia la heráldica de corporaciones, militares, municipales, etc.
 

  2.- La heráldica de los apellidos, mercantilizada. (linajes, no apellidos)
 

  3.- El Blasón, diccionario y observaciones. Durante casi medio siglo: La Biblia de los teóricos.
 

  4.- Se escriben los primeros tratados donde se describe el diseño heráldico: estilización, expresión y composición (leyes de la simetría y de la plenitud).