MARTINEZ de PINILLOS

    Según se ve en las más antiguas ejecutorias y en el escudo esculpido en piedra en el frontis del solar en la villa de Pinillos, existen además otras versiones. Una versión es: Escudo partido, primero de azur, con un castillo de oro, terrasado de sinople, y surmontado de dos calderas del mismo metal, y 2º., también de azur, con un pino de su color natural, frutado de oro y terrasado de sinople, y un oso andante de su color, atado con una cadena de oro al pie del árbol.

Otros "Martínez de Pinillos"

INFORMACIÓN DEL APELLIDO

    La forma primitiva de este apellido compuesto fue "Martínez de los Pinillos", porque su progenitor antepuso el patronímico "Martínez" de su nombre propio Martín al apellido Pinillos.

    Solar camerano, con raíz en Tejada, ubicado en el lugar y Ayuntamiento de Pinillos, entre Almarza y Gallinero de Cameros. Según los registros históricos, a mediados del siglo XVI Juan Martínez de Pinillos, figura documentalmente como caballero divisero del Solar de las Calderas, descendiente por línea paterna de Martín Saenz de Tejada, cuarto hijo de Sancho Fernández de Tejada.
    El cuarto de los hijos del General llamado Martín, fundó casa solar en la villa y Ayuntamientol de Pinillos, del partido judicial actual de Logroño (La Rioja), casa que se llamó de Las Calderas por el adorno que sobre su entrada tenía, indicando que el dueño era Ricohombre de pendón y caldera. El citado Martín Sáenz de Tejada tuvo a su vez cinco hijos que se llamarón: Martín, Gonzalo, Ruy, Diego y Sancho. Se extendieron despues por toda La Rioja, quedando algunos en Pinillos, segun demuestra la Ejecutoria de Hidalguía ganada en 1555 por Martín Martínez, vecino de Pinillos, que se conserva en la Sala de Hijosdalgos de la Chancillería de Valladolid. Otros pasaron a la vecina villa de Torrealbo de Cameros, donde tambien se asentaron desde mediados o principios del siglo XVI, según se demuestra con los libros parroquiales de dicha villa. En el primero y más antiguo de los citados libros, aparecen partidas que nos permiten reconstruir en gran parte la rama troncal de esta dilatada familia, pues consta documentalmente que ha mediados del siglo XVI, vivia en Torrecilla en Cameros, Juan Martínez de Pinillos, Caballero Divisero de la Casa de Las Calderas de Pinillos.

    Julio de Atienza en su "Nobiliario Español", dice que este es un linaje riojano, originario de la localidad de Pinillos, partido judicíal de Logroño, de donde salió una rama que hizo su asiento en la villa de Chinchón, partido judicial de Aranjuez, (Madrid). Esa rama se apellidó simplemente Pinillos, sin anteponer el "Martínez".

    En diversos documentos y pruebas de nobleza se confirma, que a esta rama perteneció Lucas de Pinillos y de la Fuente, natural de Madrid y Caballero de la Orden de Santiago, con fecha 19 de noviembre de 1700, su hermano Antonio, natural de Chinchón también fue Caballero de dicha Orden en la misma fecha.

    A la rama que pasó a Cuba perteneció Claudio Martínez de Pinillos y Ceballos (1782-1853). Fue un hacendado, político y economista cubano. Líder del grupo de plantadores azucareros que sustentó en Cuba la posición reformista en la década del 20 del siglo XIX y apoyó la política colonialista de España. Ostentó los títulos nobiliarios de II Conde de Villanueva y I Vizconde de Valvanera. Nació en La Habana en 1782, proveniente de una familia de origen navarro, llegada a la Isla hacia la segunda mitad del siglo XVIII. Su padre, Bernabé Martínez de Pinillos Sáez, fue uno de los fundadores en La Habana del Real Consulado y Junta de Fomento (1795), en la cual, en su condición de comerciante principal de la plaza, fue uno de sus consiliarios. Fue desde niño portador de una inteligencia deslumbrante que cultivó mediante una sólida educación. Alcanzó una educación esmerada, estudió Humanidades en el Seminario San Carlos, logrando una instrucción especializada en Matemática e idiomas con profesores particulares. En 1798 se inició su desempeño como militar, al alcanzar el grado de subteniente del Regimiento de Milicias de Dragones de Matanzas y en 1803 el rango de capitán de caballería. En este mismo año comenzó su carrera administrativa, en la cual obtuvo los más amplios reconocimientos. Su primer cometido oficial fue la plaza de oficial en las Aduanas Marítimas. A los 23 años partió para España, donde desempeñó cargos públicos y militares. Encontrándose en Madrid en 1806, en funciones de agregado al provincial de Toledo, obtuvo un año después el hábito de Calatrava. Se destacó en la defensa contra la invasión francesa de Napoleón y posteriormente alcanzó el rango de coronel. Se distinguió en las materias económicas y fue el más eficaz colaborador de Albeurne, con quien preparó el decreto sobre la libertad de comercio en América (1810). Volvió a Cuba en 1814 como Tesorero General del Ejército y la Hacienda. En 1821 se encargó interinamente de la Superintendencia general de Hacienda, –autoridad superior de la economía– cargo que desempeñó otra vez, también interinamente, en sustitución de Alejandro Ramírez y de Julián Fernández Roldán. Asumió la Intendencia General de Hacienda, ya en propiedad, en 1825, recibiéndola de manos de Francisco de Arango y Parreño, este cargo lo ocupó durante 26 años hasta 1851. Tres años después le fueron otorgados honores de Consejero de Estado y la llave de gentil hombre de Cámara. En doce años aumentó las rentas públicas, así como la exportación de tabacos. Fue un economista brillante, de él apuntó el estudioso Francisco Calcagno: “…para comprende cuánto su sabia administración contribuyó al engrandecimiento de la Isla, baste decir que las rentas llegaron, en sus manos, de 2 millones de pesos en 1825, a 37 millones en 1837, y que gracias a sus acertadas disposiciones, las exportaciones del tabaco en rama, que en 1829 eran solo de 70.000 arrobas, ascendieron en 1835 a 616.000. Durante la década del 20, se le estimó el líder del reformismo insular, que convalidaba la dominación española en la Isla, en la versión propiciada por los plantadores azucareros y cafetaleros. Una tendencia diferente del reformismo en Cuba, fue defendida por los sectores medios, los cuales empezaron a manifestarse contra la trata esclavista. Se distinguió por su apoyo al establecimiento de la primera línea de ferrocarril y la mecanización de la industria azucarera, y por numerosas obras públicas, entre las que se encuentran el Acueducto de Fernando VII, el mejoramiento del Jardín Botánico, hospitales, casas de socorro, cuarteles, escuelas y caminos vecinales. Dio impulso al mundo científico y literario al subvencionar la publicación de los Anales de Ciencia, Literatura y Comercio y por iniciativa suya se creó el Archivo General de la Real Hacienda en 1840, hoy Archivo Nacional de Cuba. A Pinillos se deben también algunos monumentos habaneros como la fuente de los Leones, situada en la Plaza de San Francisco, y la de La India, símbolo de La Habana, situada al final del Paseo del Prado (Paseo Martí) a un costado del Parque de la Fraternidad en las inmediaciones del Capitolio Nacional y la estatua de Fernando VII, situada en la Plaza de Armas, donde perviviría hasta principios de la segunda mitad del siglo XX. En 1845 se le concedió la Grandeza de España de primera clase, anexa al título de conde de Villanueva. Seis años después, se le nombró Consejero de Ultramar, funciones que lo llevaron a trasladarse a Madrid, donde se le concedió el título de vizconde de Valvenera. Fundó también diversos establecimientos de enseñanza y durante su administración la población de Cuba aumentó. Se destacó por su honradez y no dejó bienes de fortuna. El Conde de Villanueva fue un hombre de ideas progresistas en todo lo que no significara la política, pues era servidor incondicional de la metrópoli. Murió en Madrid en 1853, durante una discusión en el Consejo de Ultramar. Al poco tiempo de su deceso, el Circo habanero cambió el nombre por el de Teatro Villanueva, en honor a Martínez de Pinillos.

    Los Martínez de Pinillos probaron su nobleza en la Orden de Carlos III en los años 1806 y 1833, y en la Real Chancillería de Valladolid en los años 1533, 1535, 1595, 1619, 1625, 1683, 1738, 1746, 1765, 1771, 1781, 1786 y 1792.