PADILLA

   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   

BLASÓN: Las propias del linaje son: En campo de azur, tres padillas, de plata (palas de horno) puestas con el mango hacia abajo, perpendiculares y en situación de faja, y acompañadas cada una, de tres medias lunas del mismo metal, puestas en lo alto, en lo bajo y al centro del costado (suponemos que sea a la diestra) de cada padilla. Algunos heraldistas llaman indebidamente sartenes y paellas a las padillas. Otros dicen que son de oro en vez de plata. Y no faltan los que, también por error, escriben que el campo de ese escudo es de plata, y las padillas y las medias lunas azules. Las armas de Padilla que hemos descrito, aparecen en algunos escudos cuartelados con las de varios ilustres linajes con que emparentaron.

Otros "Padilla"

INFORMACIÓN DEL APELLIDO

    Tuvo su origen este linaje en el lugar de Padilla de Yuso (cuyo nombre tomó), llamado también en rancios instrumentos y por antiguos cronistas, Padilla de Yuso, que en la actualidad no es otro que la villa de Padilla de Arriba, perteneciente (como la denominaba Padilla de Abajo) al partido judicial de Castrogeriz, en la provincia de Burgos. Era de Behetria aquel lugar y pagaba sus tributos por mitad al Rey y por mitad a los de este linaje, en virtud de privilegios reales. En prueba del lustre y nobleza de esta familia basta decir que produjo una Reina de Castilla, cuatro Maestres, dos Comendadores Mayores de la Orden de Calatrava y Maestre de la de Santiago, y que en sus hijos recayeron muchas veces la Ricahombría y las dignidades de Justicia Mayor, Guarda Mayor y Ballestero Mayor del Rey, la de Mariscal de Castilla y otras no menos elevadas, dejando también memoria de su piedad cristiana con las fundaciones que hicieron, entre las que figura la de San Miguel, de Villamayor, de la Orden de Premoste; San Felices, de la villa de Amaya; la Asunción, de Almagro, de la Orden de Calatrava, y la Piedad, de Torredonjimeno, de la Orden de Santo Domingo.

    También está considerado este apellido como uno de los más antiguos de que se tiene noticia en Castilla. Ya en el año de 1033, en un privilegio otorgado por el Rey D. Sancho I "el Mayor" a la iglesia de la villa de Oña, del partido judicial de Briviesca y provincia de Burgos, figura como confirmador Diego Núñez de Padilla. Después, en el año de 1166, y según consta por escrituras, Nuño Gutiérrez de Padilla y su hermano Gonzalo Gutiérrez de Padilla, fundaron y dotaron el citado monasterio de San Miguel, de la Orden de Premoste, en la villa de Villamayor. En el repartimiento de Sevilla hecho por D. Alfonso X "el Sabio", en 1253, hay memoria de Gutiérrez González de Padilla, caballero de mesnada y criado del Monarca, que fue heredado como uno de los que más principalmente se distinguieron en la conquista de aquella ciudad.

    El Arcediano de Ronda y autor de obras manuscritas de heráldica y genealogía, Lorenzo de Padilla, perteneciente a una rama andaluza de este apellido, dice que tomaron por armas las padillas porque un caballero de este linaje defendió de los moros un castillo con una pala de horno. Pero Argote de Molina, primero, y Bernabé Moreno de Vargas, después, rechazan esa fantástica afirmación. El segundo de esos autores, refiriéndose a ella, escribe: "Decir que los Padillas pusieron por armas unas padillas, que son instrumento rústico a manera de palas de horno, porque un caballero de este linaje defendió de los moros un castillo con una de esas palas, es cosa que no se puede creer, pues un linaje tan principal como este y que hace mas de 400 años que son Ricohombres e hicieron grandes y valerosos hechos en armas, no habían de escoger por blasón este de tan poco valor. Y así lo cierto es, según Argote de Molina, que pusieron por armas las padillas por alusión del apellido ganado por ser Señores de la villa de "Padilla". Con lo que estamos de completo acuerdo.

    En la Historia de la Orden de Calatrava, capitulo XVIII, se lee que Garci Gutiérrez de Padilla fue hijo de Gutiérrez Gómez de Padilla y de Dña. María Suárez, su mujer, que fundaron y dotaron, en 1219, el también ya citado monasterio de monjas de San Felices, cerca de la villa de Amaya, del partido judicial de Villadiego y provincia de Burgos, y en esa Historia se patentiza que tales caballeros pertenecían al linaje de Padilla.

    Dña. María de Padilla fue reina de Castilla por su matrimonio con el rey D. Pedro I, "el Justiciero", aunque pasará a la historia con el mote de "el Cruel". Por razones de Estado a este monarca le hicieron casar con la princesa Blanca de Navarra, a la que no amaba en absoluto y a la que hizo recluir en un castillo, bajo la sospecha de que antes de llegar hasta él había tenido ciertos amores con su hermano, el bastardo don Fadrique. En cambio a doña María de Padilla, la amó hasta su muerte.

    Otro de los personajes destacados de este linaje fue D. Juan de Padilla, noble caballero, que fue uno de los jefes de los Comuneros de Castilla, que se alzaron en armas contra el centralismo que imponía el Emperador Carlos V a las ciudades españolas. Aunque acabara ejecutado, por rebelde, esto no desmerece en absoluto la nobleza, la gallardía y la honra de don Juan de Padilla, al que la historia imparcial cataloga como leal defensor de las libertades de Castilla.