Codradía Nuestra Sra. del Carmen de Molina de Aragón

Capítulo de Caballeros del Santo Sepulcro de Toledo

Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe

Real Hermandad de Caballeros de San Fernando

Codradía del Santo Cáliz de la Cena de Valencia

Hermandad de Caballeros de San Juan de la Peña

Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig

Real Asociación de Caballeros del Monaterio de Yuste

Capítulo de Caballeros del Corpus Christi de Toledo

Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel La Católica

Hijosdalgo del Río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid

Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer

Cavallers del Centenar de la Ploma del Reino de Valencia

Cofradía Internacional de Investigadores de Toledo

Caballeros y Damas del Rey Fernando Guanarteme

Imperial Orden Hispánica de Carlos V

Ballesteros e Hijosdalgo de San Felipe y Santiago

Descendientes de las Reales Guardias Walonas

Custodios Lignum Crucis de Santo Toribio de Liébana

Real Gremio de Halconeros de España

Caballeros del Antiguo Reino de la Corona de Aragón

Archicofradía Santísimo Cristo del Salvador de Valencia

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        Aunque tanto en Grecia como en Roma existieron centros que muy bien pudiéramos considerar los precursores de lo que ahora conocemos como “hospitales”, lo cierto es que las primeras instalaciones que merecen tal nombre se pusieron en marcha, bajo inspiración cristiana, allá por el Siglo IV, si bien con la doble utilidad de “dar posada al peregrino” y “cuidar al enfermo”. En España, el primer centro hospitalario documentalmente comprobado se fundó el año 580, en Mérida. Por otra parte, bajo el impulso de diversos Concilios, Obispos y monjes dedicaron enormes esfuerzos en atender a peregrinos, heridos y enfermos, y practicaron la hospitalidad de manera tan sistemática como eficaz. Así,  cuando  ocurre esa explosión de ilusión en toda la Cristiandad que fue la conquista de los Santos Lugares, surgen las principales Órdenes Militares y Religiosas cuyas funciones principales fueron defender, proteger y atender tanto a las instalaciones como a los peregrinos que acudían o regresaban de Tierra Santa. Entre ellas, destacaron las de los “sepulcristas” (Orden del Santo Sepulcro), los “hospitalarios” (Orden de San Juan de Jerusalén) y los “templarios” (Orden del Temple), esta última abolida por la Santa Sede después de una historia turbulenta y compleja.

 

         A mediados del Siglo XI, bajo la advocación de San Juan Bautista y con ayuda de los benedictinos, los mercaderes de Amalfi pusieron en funcionamiento, en Jerusalén, un hospital para atender a los peregrinos que, al finalizar el siglo, empezó a ser atendido por los llamados “Hospitalarios de San Juan” ó “Hermanos del Hospital de San Juan de Jerusalén”, cuya regla terminó siendo ratificada, por el Papa Pascual II, en 1113; esta regla sería la de referencia para la mayoría de las Órdenes Hospitalarias que surgieron más adelante. Pero, bajo la acometida musulmana, y tras la caída de Jerusalén en 1187, los “hospitalarios” se instalaron en San Juan de Acre hasta el año 1291, de allí pasaron sucesivamente a Chipre y Rodas (en 1308) y, finalmente, tras el ataque de los turcos, tuvieron que evacuar este último enclave en 1522, instalándose en la isla de Malta, por gracia de nuestro Emperador D. Carlos I de España y V de Alemania. A pesar de disponer de una organización y disciplina férreas y de un poder económico y militar envidiables, el Gran Maestre de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta (abreviadamente “Orden de Malta”), Fr. Fernando de Hompesch, rindió la isla de Malta a Napoleón I en 1798. Como es natural, los avatares descritos sumieron a la Orden en una gigantesca crisis institucional y material de gran complejidad, cuyo análisis se sale del marco de este trabajo. Lo cierto es que –ya en el Siglo XIX– los caballeros hospitalarios españoles se negaron a aceptar como Gran Maestre a Pablo I, Emperador de Rusia, y se pusieron a disposición de D. Fernando VII y, sucesivamente, de la Reina Dña. Isabel II y de D. Alfonso XII, para seguir realizando sus labores en pro de los más necesitados.

        Cuando, en 1878, el Papa León XIII restaura la Dignidad Magistral (restableciendo así el normal funcionamiento de la Orden), muchos caballeros españoles no volvieron a unirse a ella y siguieron ejerciendo sus funciones hospitalarias y benéficas en una “Institución de Bienhechores”, formada en 1860, que funcionaba por toda la geografía nacional bajo el patronazgo de la Inmaculada Concepción y de San Juan Bautista: estos son los orígenes de la que, muy poco después, sería nuestra muy querida “Real y Benemérita Institución de los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista”

 


Miniatura

 

        Los comienzos en Madrid: Según acabamos de decir, la Institución arranca su andadura en Madrid en 1860, como Asociación de Bienhechores, bajo el impulso de D. Luis Vilar y Pascual, (quien, además de Fundador y Presidente, actuó cierto tiempo como Secretario General), aunque desde que empezó a funcionar estuvo gobernada por un Consejo Supremo elegido por la Junta General o, más adelante, Capítulo General de los Caballeros. La primera reunión de dicho Consejo Supremo elegido en Capítulo General tuvo lugar el 1 de junio de 1875, que recibió con satisfacción la Real Orden por la que S.M. el Rey se daba por enterado y con agrado. Tal fue el estímulo y apoyo recibidos de la Corona desde el principio que, con fecha 2 de febrero de ese mismo año (1875), se le entrega al Rey un “Diploma de la Sección Internacional Española” que dice literalmente lo siguiente: “El Consejo Supremo ha concedido el título de Socio Protector nato a S.M. el Sr. D. Alfonso XII Rey de las "Españas", con el uso de la insignia de la Asociación, en atención a su amor á la Caridad y estar adornado de las demás circunstancias exigidas por los Estatutos”. El diploma original se conserva en el Palacio de Oriente y de él disponemos, en la Sede, de una fotocopia enmarcada. El primer “Reglamento de los Caballeros Hospitalarios Españoles de San Juan Bautista” se aprueba –con carácter provisional– por Real Orden de 3 de mayo de 1876, aprobación que es comunicada al presidente del Consejo Supremo, (Conde de Santa Coloma y atinadamente propaga esta Institución”. No obstante lo anterior, es en el año 1881 cuando se le da carácter definitivo por Reales Órdenes de 1 y 31 de agosto. Como  señala  D.  Antonio  Agra  en  su  trabajo  histórico, “en  1877, por  Real Orden,  se otorgó  a la

Institución Hospitalaria el Hospital de Nuestra Señora de Atocha. En 1878, se instaló en la Carrera de San Francisco un Hospital y consultas públicas. En ambas se desarrolló una gran labor caritativa en beneficio de los pacientes y necesitados. En 1880, el Papa León XIII, además de otorgar a la Institución privilegios espirituales, designó la Iglesia de las Descalzas Reales de Madrid como templo en el que los Hospitalarios Españoles habían de celebrar sus actos capitulares y solemnidades religiosas”. Asimismo, continúa diciendo el Sr. Agra, “S.M. el Rey, por Real Orden de 31 de agosto, aprobó las insignias. En esos años existían Consejos Provinciales en: Cádiz, Sevilla, Córdoba, Barcelona, Bilbao y Santander. El Consejo de Sevilla tenía templo y hospital, y el de Cádiz, el más antiguo, tenía dos Casas de Socorro y templo asignado”. Mientras el Consejo Supremo estuvo operativo en Madrid, fueron Presidentes de nuestra Institución sucesivamente, tras el Excmo. Sr. Conde de Santa Coloma y Marqués de Gramosa, los Excmos. Sres.: D. Salvador María de Ory, D. José Manuel de Urquijo y, hasta su muerte, D. Francisco Eduardo Palou y Flores.

        En Madrid, de 1860 a 1910: De estos primeros cincuenta años de nuestra Institución, además de lo dicho hasta ahora en todo lo que antecede, merece la pena señalar que (tal vez a causa de malentendidos, o puede que debido al afán de presunción de unos pocos) se creó cierta confusión –seguida de algunas tensiones– con la Ínclita y Soberana Orden Militar de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta (más conocida como “Orden de Malta”), de resulta de la cual el Ministerio de Estado, por Real Orden de 21 de noviembre de 1878, (publicada en la “Gaceta de Madrid” del día siguiente), especifica que: “S.M., de acuerdo con el Consejo de Ministros, se ha dignado disponer …que …se proceda á reformar … el Reglamento de los Caballeros Hospitalarios de 3 de mayo de 1876”. Ejemplo claro de abuso de nuestras insignias, (oficialmente aprobadas desde los orígenes hasta nuestros días, y perfectamente definidos sus usos), seguramente con fines comerciales y aprovechándose de que siempre habrá personas vanidosas que se unen a este tipo de asociaciones para satisfacer su amor propio, puede ser el que cuenta D. Fernando Suárez de Tangil en el número 5 de la “Revista de Historia y genealogía española”, publicada el 15 de mayo de 1913; el caso fue que la Embajada Imperial y Real de Alemania en Madrid dirigió una nota al Ministerio de Estado, con fecha 5 de enero, en la que comunica que “El Gobierno Sajón ha manifestado al Gobierno Imperial que, en Noviembre de 1909, un individuo llamado Friedrich Wilhem Andreas Jacobi, antiguo Jefe de Negociado, residente en Oranienburg, cerca de Berlín, ha ofrecido a otro apellidado Cork, procurarle condecoraciones de la Orden de Malta y de la Cruz Roja Españolas, mediante la cantidad de 2.100 y de 1.500 marcos”. Las investigaciones que se pusieron en marcha descubrieron el fraude y, desgraciadamente, que la supuesta condecoración de la Orden de Malta no era otra cosa que nuestras insignias. La reforma tardó tres años en llegar pero, a propuesta del Consejo Supremo de la Institución en su reunión del 11 de febrero de 1881, por Reales Órdenes de 1 y 31 de agosto de ese mismo año, se aprueba el “Reglamento de los Caballeros Españoles de San Juan Bautista”, como reforma al aprobado por Real Orden de 3 de mayo de 1876. Dicho Reglamento se componía de once capítulos (de la Institución; del ingreso y clasificación de los Caballeros Hospitalarios; de los Establecimientos Benéficos de la Institución; del Capítulo General; de las elecciones; del Consejo Supremo y de su Comisión Permanente; de los Consejos Provinciales, de Distrito y Municipales; deberes y derechos de los Caballeros Hospitalarios; distintivos de los Caballeros Hospitalarios y sus dependientes; Disposiciones Generales; y un capítulo adicional) de manera muy parecida a los actuales, aunque con 50 artículos en vez de 57; además, se acompañaba de un “Reglamento General del Cuerpo Médico-Farmacéutico” con 5 capítulos (de la organización del Cuerpo Médico-Farmacéutico de la Institución; de las atribuciones del Cuerpo Médico-Farmacéutico; de la Dirección del Cuerpo Médico-Farmacéutico; de los Cargos para los Servicios Médico-Farmacéuticos en la Institución; y un Capítulo Adicional) distribuidos en 33 artículos. En otro orden de cosas, supuso una gran alegría que, en 1880, S.S. el Papa León XIII, por Breves de 9 de abril, de 27 de ese mismo mes y de 21 de junio, concediese Indulgencia Plenaria para quienes cumplan determinadas disposiciones, indulgencias que continúan en pleno vigor.

        En Cádiz, de 1860 a 1910: Para abarcar el mismo período, es decir los primeros cincuenta años de nuestra Institución, aunque en esta ocasión en Cádiz, tal vez merezca la pena reproducir algunos párrafos de la Real Orden que, fechada en Madrid el 13 de agosto de 1910, se remitió –simultáneamente– al Ministerio de Hacienda, al Gobernador de Cádiz y a nuestra Sede. En este documento se da buena cuenta de parte de los servicios prestados gratuitamente en nuestra capital a quienes (sin distinción de edad, raza, condición, cultura, religión,…) se nos acercaban en demanda de ayuda, así como del talante general de nuestros predecesores. “Vista la instancia elevada a este Ministerio (el de Gobernación) por el Presidente del Consejo Provincial de Caballeros Hospitalarios de San Juan constituido en esa provincia (Cádiz). Resultando, que ……tal Consejo Provincial dependía del Supremo constituido en esta Corte y desaparecido en absoluto desde que falleció su Presidente, Don Eduardo Palou, se ha creado para el Consejo Provincial una situación difícil, que merece ser legalizada….. Resultando, que……en la casa de la calle Benjumeda núm. 11 ……según las estadísticas de las operaciones realizadas en el Establecimiento ofrecen un promedio en el último quinquenio de 2.600 casos socorridos al año; 34.000 curaciones de ojos, matriz y casos generales; 17.000 consultas y algunas vacunaciones, mereciendo especial mención los extraordinarios servicios prestados durante la epidemia colérica de 1885…… Resultando, que ….. la Junta de Beneficencia particular informa en el sentido de que la Institución debe clasificarse de Beneficencia particular…... Considerando que una Institución que tiene por objeto el establecimiento de Casas hospitales para Socorro, asistencia y curación de enfermos pobres y heridos, servicios que presta sin retribución alguna, es por tan plausible fin que en definitiva implica en sus Caballeros el ejercicio de la Caridad acreedora al apoyo del Protectorado, como lo fué por la Real Orden de 3 de Mayo de 1876, el Consejo Supremo;……, S.M. el Rey (Q.D.G.) ha tenido a bien disponer:- 1º. Que……se clasifique de Beneficencia particular la Institución de Caballeros Hospitalarios de San Juan……; 2º. Que con carácter interino y por las circunstancias que quedan expuestas puede constituirse en Supremo o Superior, y 3º. Que se comunique esta Resolución al Ministerio de Hacienda…..” Además del cólera reseñado en el “considerando” anterior, en 1864 hubo otra fuerte epidemia de peste en nuestra ciudad. Pero los fatídicos 25 años finales de ese siglo XIX, no sólo trajeron enfermedades a Cádiz; aquí padecimos también las secuelas de tres incidentes revolucionarios (dos en 1868 y uno en 1873), las terribles granizadas de 1876 y 1879, el movimiento sísmico de 1884, las llamadas “guerras de África”, las dramáticas consecuencias de las pérdidas de las colonias y de las guerras de Cuba y Filipinas con su riada incesante de repatriados (sanos y enfermos, todos arruinados) y de heridos, el huracán de 1894 que provocó el hundimiento del navío de guerra “Reina Regente”,….., dicho sea sucintamente, fueron sucediéndose como una maldición para todo el entorno de la Bahía Gaditana y poniendo a prueba la capacidad y límites de resistencia de los Caballeros y Damas Hospitalarios, que respondieron con generosidad y hasta con heroísmo. Aunque anteriormente al año 1875 ya existía en Cádiz una Delegación de la Institución Hospitalaria, (nombrada por el Consejo de la Sección Española de los Hospitalarios-Sanjuaninos), el Consejo Supremo, que presidía el Excmo. Sr. D. Salvador María de Ory, en 1877, nombró al Excmo. Sr. D. Martín Ramírez, Marqués de Valde Hoyos, para que constituyera el Consejo Provincial gaditano. La primera Sección Capitular de este Consejo Provincial se celebró, en el local-secretaría de lo que en aquella fecha era el Colegio de San Felipe Neri, el 15 de febrero de 1877.  El Consejo Provincial quedó constituido, pues, presidiéndolo D. Mariano Baylleres y del Villar, Marqués de Casa Rábago, siendo Secretario D. Francisco de Dolarea. Entre los acuerdos tomados destacan: instalar en la Plaza de San José, una Casa de Socorro.

 

        En cuanto a los cultos, sabemos que, con fecha 12 de marzo de 1877, el gobernador eclesiástico de la diócesis autorizó la celebración de las funciones religiosas en la Iglesia-Oratorio de San Felipe Neri. Cuando quedó constituido el Consejo Provincial de Cádiz, la Silla de Pedro la ocupaba S.S. Pío IX; la Jefatura del Estado Español la ostentaba S.M. el Rey D. Alfonso XII; era Ministro de la Gobernación el Excmo. Sr. D. Francisco Romero Robledo; Gobernador de Cádiz, el Excmo. Sr. D. Leandro Pérez Cossío; Alcalde, el Excmo. Sr. D. José de la Viesca, Marqués de Santo Domingo de Guzmán y Obispo de la diócesis el Excmo. y Rvdmo. Sr. Fray Félix Mª de Arriete y Llano.

        En 1882 se inauguró otra Casa de Socorro en la calle Benjumeda, en el número 10, esquina a la calle Rosario Cepeda. Por la extraordinaria actuación del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Vicente Calvo y Valero, Obispo de la Diócesis, acompañando a los Hospitalarios durante las epidemias, el Consejo Supremo le nombró Protector de la Institución y Presidente de Honor. Por su parte, las autoridades (a nivel nacional) reconocieron el heroico comportamiento de la Institución, concediéndole por ello la dignidad de Benemérita.

 
   

Placa

        Sigue la Institución de Cádiz trabajando en sus Casas de Socorro, que contaba con el apoyo de autoridades y corporaciones oficiales y particulares, aunque la mayor parte de sus ingresos provenían de las cuotas y limosnas de sus asociados. Debemos destacar las ayudas de particulares, como las testamentarías de: Sra. Condesa Vda. de Maule, de D. Pedro Lacave, de Dña. Guadalupe Villa y Jáuregui, de D. Felipe Vea Murguía y de la Sociedad Económica Gaditana de Amigos del País, al disolverse esta Corporación. Se celebraron corridas de toros, conciertos benéficos de la Real Academia de Santa Cecilia, Fiesta de la Flor, veladas teatrales celebradas en “El Principal”, organización de rifas, suscripciones públicas, etc. No obstante, el estado económico era débil, pues eran muchos los necesitados y las disponibilidades no daban para todo lo que los Hospitalarios querían solucionar.

        En 1906, D. Pedro del Villar y Hernáez, Conde de Maule, hace donación a la Institución de la Casa número 11 de la calle Benjumeda, que fue inaugurada el día 1 de enero de 1907, con todo su instrumental médico-quirúrgico e Instituto Operatorio, clausurándose la Casa de Socorro que tenía en el número 10 de la citada calle, mereciendo, el Sr. Villar y Hernáez por este rasgo de caridad, y a propuesta del Consejo, la Gran Cruz de Beneficencia (R.O. de 8 de octubre de 1910).  La muerte del Sr. Palou y Flores, trajo como consecuencia la desorganización del Consejo Supremo en Madrid y, lamentablemente, su desaparición.

 

        En Cádiz, de 1910 hasta nuestros días: Por Real Orden de 13 de agosto de 1910, se dispone que el Consejo Provincial de Cádiz, puede constituirse en Supremo, pero con carácter interino. Con motivo de la trágica noche del 18 de agosto de 1947, en que la capital gaditana sufrió la explosión de los depósitos de minas submarinas del Instituto Hidrográfico, una vez más los Caballeros Hospitalarios destacaron por su actuación humanitaria y caritativa, socorriendo a los heridos, tanto en las calles, en el lugar de la explosión, como en la Casa de Socorro. Con fecha 5 de diciembre de 1949 el Consejo Supremo interino de Cádiz, después de respetar, durante 39 años, la cláusula “sin perjuicio de ceder sus derechos en el caso de reconstitución del Supremo en la Corte”, solicita la efectividad del Carácter del Consejo, firmando la petición D. José María Pemán y Pemartín, como Presidente, y D. Germán Garcés y D. Cayetano Ruiz y Gómez, como Secretario General. Por Orden Ministerial de fecha 8 de marzo de 1950, se concedió la efectividad del carácter del Consejo Supremo en Cádiz, concesión que nos habla elocuentemente de los méritos contraídos por el Consejo Provincial Gaditano. El 22 de agosto de 1952, por O.M. se aprueba el vigente reglamento, ocupando la Presidencia del Consejo Supremo D. José María Pemán. La Real Institución firmó varios pactos o acuerdos con el Ayuntamiento de Cádiz, para la utilización conjunta de la Casa de Socorro; el primero de ellos en 1925, siendo alcalde D. Agustín Blázquez. Se firmaron otros en 1940, 1969 y 1981, y el último, el firmado en 1983, renovable cada cinco años. S.M. el Rey D. Juan Carlos I, por escrito recibido del Palacio de la Zarzuela, con fecha 22 de octubre de 1982, tuvo a bien aceptar la Presidencia de Honor de la Institución, Presidencia de Honor que ya habían ostentado D. Juan de Borbón (Conde de Barcelona y padre del Rey), D. Alfonso XIII y D. Alfonso XII. Las Casas de Socorro van perdiendo su razón de ser, debido a que la Seguridad Social –afortunadamente– presenta nuevos modelos de atención médica al ciudadano y es, a finales de 1989, cuando el Ayuntamiento renuncia a la prestación de este servicio, siendo Presidente a la sazón el Dr. D. Fernando Muñoz. En 1990, el Consejo Supremo, que preside D. Mario Vallejo Grandes, decide comenzar las obras para la instalación de un “Albergue”, para transeúntes y personas sin techo, en la planta baja del edificio, y el 12 de diciembre de ese mismo año, se firma un convenio con las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, para la atención del futuro Albergue. En enero de 1991 dan comienzo las obras y el 20 de enero de 1992, la Real Institución Hospitalaria inauguró el Albergue nocturno, con 14 camas, sala de estar y servicios. El 27 de abril, el Obispo de la Diócesis, D. Antonio Dorado Soto, bendijo las instalaciones del Albergue, así como el salón de actos “Stella Maris”.

        En mayo de 1996 se elige un nuevo Consejo Supremo. Preside la nueva etapa quinquenal D. Francisco José Súnico Varela, que sigue adelante con la idea de ofrecer más ayudas a los necesitados, y el Consejo Supremo aprueba instalar, en la segunda planta de la Casa, unos “Talleres Ocupacionales” , cuya inauguración tuvo lugar el 11 de enero de 1999; el 17 de marzo de ese mismo año, el Obispo de la Diócesis, D. Antonio Ceballos Atienza, bendice las instalaciones, que cuentan con talleres de carpintería, marquetería, ebanistería, trabajos manuales, informática, inglés y cocina, en beneficio de las personas enfermas de las Asociaciones “Afemen” y “Afedu”, (“Asociación de Familias con Enfermos Mentales” y “Asociación de Familias con Enfermos Duales”, respectivamente), con las que se firman los correspondientes convenios de cooperación, para la inserción social y laboral de los enfermos de dichas Asociaciones. En mayo de 2001 vuelve a salir elegido Presidente el Sr. Súnico quien, un año y medio después de su toma de posesión, presenta su renuncia por razón de enfermedad, siendo sustituido (entre octubre de 2003 y mayo de 2006), en funciones, por el Vicepresidente Primero Sr. Agra Vidal.

 
 

        En mayo de 2006, para el quinquenio 2006–2011, se eligió nuevo Consejo Supremo, presidiendo esta nueva etapa D. Manuel de Pando Vilches. El día 8 de febrero de 2008, tras meses de dolorosa enfermedad, falleció el Sr. de Pando, siendo nuevamente designado y elegido para dicho cargo, por el Consejo Supremo, D. Francisco José Súnico Varela, que ya era Presidente de Honor de la Institución. Con fecha 8 de marzo de 2013, reunido el Consejo Supremo, se procedió, por unanimidad, nombrar Presidente de la Real Institución, al Excmo. Señor D. Francisco de Paula Fernández-Portillo y Alcaraz.

        Al no haberse podido celebrar adecuadamente en 2007 –por la razón expuesta en el párrafo anterior–, el centenario de la “Casa de Socorro”, (actual Sede de la Institución), los actos tuvieron lugar en enero de 2009 y, con ese motivo, se descubrió una placa conmemorativa, se firmó un Convenio de colaboración con Cáritas Diocesana y las Hijas de la Caridad para posibilitar la reinserción social de personas en situación marginal, aumentando en dos el número de acogidos en el Albergue (con capacidad para otros dos más de larga duración) y se cedieron dos habitaciones de la segunda planta a la Asociación “Acción Temprana” que se ocupa de atender a niños con graves deficiencias psicomotoras, firmándose asimismo el correspondiente convenio.

        Entre las extraordinarias y valiosas páginas de la historia escritas durante los 150 últimos años en nuestra ciudad, se encuentran las que hablan de la generosa vida de los Caballeros Hospitalarios en favor de los más necesitado, así como todo lo que hicieron para alivio y consuelo de los que más sufren.

Fco. de Paula Fdez-Portillo y Alcaraz

   

       

ACTIVIDADES ACTUALES EN LA CASA INSTITUCIONAL

 

        Albergues Nocturnos de Corta Duración: Durante los 365 días del año, se da acogida cada noche (entre las 21 horas y las 09 horas del día siguiente) hasta un total de 12 personas, a las que se proporciona: material de aseo individual, cena, ropa de cama, desayuno y, según los casos, medicamentos, billetes de retorno, etc. En circunstancias normales, la duración de la estancia es de hasta cinco noches seguidas, pudiendo volver a utilizarse el Albergue transcurridos tres meses desde su ingreso anterior.

        Albergues Nocturnos de Duración Media: Hay una habitación de cuatro plazas (y, a partir de que surja la necesidad se dispondría de seis) reservada para las personas que, utilizando el programa de reinserción social que Cáritas y las Hijas de la Caridad tienen establecido en el Centro “Luz y Sal”, requieren estancias de mayor duración; en principio y a tal efecto, se ha establecido una estancia media de seis meses.

        Repartos de Alimentos: Todos los miércoles del año, entre las 09,00 y las 11,00 horas, se efectúa (en la planta baja de la Sede) el reparto de alimentos a familias necesitadas. Estos alimentos proceden, fundamentalmente, del “Banco de Alimentos” de Cádiz, aunque suele reforzarse con ayudas puntuales de Asociaciones, Instituciones, otros Centros o, incluso, de particulares. Más adelante se acompaña gráfico de las cantidades repartidas en el pasado año 2008. A este respecto, merece la pena señalar el importantísimo aumento en el número de familias que acuden a recoger alimentos o a las que hay que llevárselos a sus correspondientes domicilios.

        Talleres Ocupacionales: Una vez que se repararon la azotea y la segunda planta del edificio, se acometió la puesta en marcha de unos “Talleres Ocupacionales” que han venido siendo usados para clases teóricas y prácticas de carpintería, ebanistería, marquetería y trabajos manuales en una de las alas, para clases de idiomas y de informática en otra y para clases y prácticas de cocina en una habitación habilitada al efecto. Los principales usuarios han sido los miembros enfermos de las Asociaciones AFEMEN, aunque también han estado a disposición de AFEDU y, a partir de este año, además, para los de “Acción Temprana”. Funciona los días laborables.

        Acogidas Especiales: La segunda planta cuenta, también, con un pequeño apartamento para “casos especiales”; dispone de dormitorio con literas, un cuarto de aseo, una sala de estar y la cocina citada en el apartado anterior.

        Sede de Asociaciones Sin Recursos: Para posibilitar el funcionamiento de Asociaciones sin ánimo de lucro que se dedican a atender a personas enfermas o desfavorecidas, en la segunda planta tuvo su sede (hasta hace bien poco) la AFEDU y, en la actualidad, la tienen “Acción Temprana” y “Gerasim”; nuestra Institución pone a su disposición – de forma totalmente gratuita - sendos despachos amueblados (con luz y teléfono y, dentro de poco, con enlace a Internet) y una sala de estar.

 

ACTIVIDADES FORMATIVAS Y CULTURALES

 

        A lo largo del Curso Académico, que abarca el período desde mediados de septiembre hasta mediados de junio, se suelen organizar ocho conferencias, que suelen quedar repartidas –aproximadamente– de la siguiente forma:

              - Aula de Estudios Marianos: Dedicada a temas de formación religiosa, ética y moral de los miembros de la Institución y de todo el que desee asistir, con especial referencia al papel clave de Santa María en el plan de la Salvación. Este Aula suele organizar cuatro conferencias por curso.

            - Aula de Estudios Históricos: Que trata de exponer, principalmente, temas históricos que (directa o indirectamente) afecten a nuestra Institución o a los fines que persigue. Suele organizar dos conferencias por curso.

             - Aula de Estudios Judeo-Cristiano-Islámicos: Muy modestamente, pero con todo nuestro interés, y siguiendo las indicaciones del Papa, el pasado mes de septiembre hemos puesto en marcha este “Aula”, precisamente en aras de la concordia entre los creyentes de esas tres grandes religiones que tenemos a Abrahán por padre común en la Fe, así como para promover la Ley y el Derecho Naturales, tan conculcados hoy en día por tantas legislaciones. Al ser de reciente creación, se carece de base de datos, si bien se pretende que organice dos conferencias por curso.

 

OTRAS ACTIVIDADES

        Capítulos Generales: Además de los Capítulos Generales quinquenales para la elección de nuevos Consejos Supremos y, desde este año, uno en el primer trimestre de cada año para cumplir con la Ley de Asociaciones, nuestra Institución celebra tradicionalmente dos Capítulos Generales al año: uno en el domingo más próximo a la festividad de San Juan Bautista, nuestro titular, y otro en la festividad de la Inmaculada Concepción de María, el 8 de diciembre; en estos dos últimos Capítulos se toma juramento público y solemne a los nuevos Caballeros y Damas que ingresan en nuestra Institución. Aunque tenemos asignado, desde el Siglo XIX, en Templo-Oratorio de San Felipe Neri (Monumento Nacional) para todos los actos de culto, mientras duren las obras de restauración de dicho Templo, el Sr. Obispo de la Diócesis nos ha asignado, provisionalmente, la Iglesia de Santiago Apóstol, aneja al Seminario Diocesano de San Bartolomé.

 

                     

 

Bendición de veneras

        Días de los "Sin Techo": En el mes de noviembre de cada año se celebra el “Día de los Sin Techo” en el que nuestra Institución desarrolla una serie de actos para dar a conocer la existencia de este problema en la sociedad, para sensibilizar a la opinión pública, para recabar ayudas y para que nuestros albergados pasen un día lleno de atenciones y alegría. Además de “jornada de puertas abiertas”, se reparten trípticos informativos por la vía pública y, al caer la tarde, se desarrollan actividades lúdicas (cantes, juegos de magia, etc.) y se ofrece un aperitivo a todos los asistentes y una cena extraordinaria a los albergados.

        Fiestas de Navidad: Además de montar un “Belén” de gran tamaño y adornar la casa, modesta pero dignamente, en las Fiestas de Navidad se extreman las atenciones con nuestros albergados; concretamente se preparan cenas extraordinarias para los días de Nochebuena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo y Reyes; además, hay entrega de regalos personalizados la noche de “Reyes” que, normalmente, realiza un “paje” de la Cabalgata Oficial de ese día.

        Semana Santa: Después de asistir a los Oficios del Jueves Santo, los Caballeros Hospitalarios, de manera institucional, hacen turnos de vela ante el Santísimo en la tarde-noche de ese día y en la mañana del Viernes Santo hasta el cierre del templo. En la noche del Viernes Santo, también se asiste, de forma institucional, a la Procesión del “Santo Entierro”; para esa ocasión, las Damas visten mantilla española y los Caballeros de chaqué con corbata y guantes negros.

        Corpus Christi: Asimismo, en esta fiesta tan importante, que la ciudad de Cádiz celebra con gran brillantez, los Caballeros y Damas Hospitalarios acuden, institucionalmente, tanto a la Santa Misa de la Catedral como al desfile procesional; como en el Viernes Santo, las Damas lucen la mantilla española y los Caballeros van de chaqué, en esta ocasión con corbata de color y guantes blancos.

 

 

 

        Su insignia, como no podía ser de otra manera, es la cruz maltesa de esmalte blanco cargada de un círculo central con la inicial H, puesta sobre un rafagado, surmontado de una corona de laurel. Se lleva al cuello, suspendida de un cordón dorado y al pecho, a modo de placa.

 

Más información en: http://hospitalariossanjuanbautista.es/index.htm

 


Venera de la Institución