Codradía Nuestra Sra. del Carmen de Molina de Aragón

Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista de Cádiz

Capítulo de Caballeros del Santo Sepulcro de Toledo

Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe

Real Hermandad de Caballeros de San Fernando

Codradía del Santo Cáliz de la Cena de Valencia

Hermandad de Caballeros de San Juan de la Peña

Real Asociación de Caballeros del Monaterio de Yuste
Capítulo de Caballeros del Corpus Christi de Toledo

Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel La Católica

Hijosdalgo del Río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid

Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer

Cavallers del Centenar de la Ploma del Reino de Valencia

Cofradía Internacional de Investigadores de Toledo

Caballeros y Damas del Rey Fernando Guanarteme

Imperial Orden Hispánica de Carlos V

Ballesteros e Hijosdalgo de San Felipe y Santiago

Descendientes de las Reales Guardias Walonas

Custodios Lignum Crucis de Santo Toribio de Liébana

Real Gremio de Halconeros de España

Caballeros del Antiguo Reino de la Corona de Aragón

Archicofradía Santísimo Cristo del Salvador de Valencia

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        Pedro Nolasco (más tarde San Pedro Nolasco), nacido hacia el año 1180 en Mas Saintes-Puelles (entre Carcasonne y Toulouse - Francia), se trasladó en 1203 a Barcelona, estableciéndose como mercader y dedicando buena parte de sus beneficios al rescate de cautivos esclavizados por los moros. En la noche del 1 al 2 de agosto de 1218, tuvo la visión de la aparición de la Virgen María, pidiéndole que instaurase una Orden en su honor y bajo su advocación, para la redención de cautivos. De inmediato Pedro Nolasco procedió a reunir a varios caballeros, constituyéndose en Orden Militar de Caballería el 10 de agosto de 1218, recibiendo la institución canónica por parte de Prelado, el Obispo de Barcelona, Berenguer de Palau, así como la investidura militar por parte de Rey , del Rey Jaime I, quedando establecida la Orden en el Hospital de Santa Eulalia y bajo el título de Orden de Santa María de la Merced, o también de Real y Militar Orden de Santa María de la Merced, tomando como blasón las cuatro barras de la Corona de Aragón y sobre las mismas la cruz blanca de Santa Eulalia, de la Catedral de Barcelona y revistiéndose con hábito de color blanco y sobre el mismo el blasón. El Papa Gregorio IX aprueba formalmente la Orden en 1235, adoptando ésta la Regla de San Agustín. La Orden de Santa María de la Merced, además del cumplimiento de su misión específica de redención de cautivos, acompañó al Rey Jaime I en sus gestas militares de conquista para la cristiandad de diversos territorios hispanos, entre otros el del Reino de Valencia en 1236, asentándose en El Puig, lugar en el que señalizada por siete estrellas fue encontrada bajo una campana la imagen en piedra de la Virgen María con el niño en su regazo. Los Caballeros de esta Orden Militar y desde su asentamiento en El Puig, fueron ya mucho más conocidos en el Reino de Valencia con el nombre de “Caballeros de Santa María de El Puig” o “Caballeros de El Puig”, que con otro nombre.       

 

        Desde la constitución de esta Orden Militar de Caballería de Santa María de la Merced, su Maestro General fue laico (San Pedro Nolasco y quienes le sucedieron), pero como en el transcurso del tiempo también a la Orden iban incorporándose sacerdotes para la atención de su ministerio espiritual, en un momento dado (año 1317) fue votado como Maestre un clérigo, fray Ramón Albert, aprovechando el Papa Juan XXII esta nueva situación y coyuntura para decretar que en lo sucesivo la Orden debería ser regida por un sacerdote, perdiendo todo carácter de orden militar y convirtiéndose en una Orden estrictamente clerical, aproximándose la Orden de la Merced a las órdenes mendicantes, a las que acabaría asimilándose con el tiempo tal como existe en nuestros días. A pesar de la resistencia y protestas al Papa Juan XXII por parte de todos los Caballeros Laicos de la Orden por la abolición indirecta de la misma como Orden de Caballería, este Papa, en línea con su peculiar hacer histórico no cedió, pasando buena parte de estos Caballeros a la recientemente aprobada Orden Militar de Montesa, que también recibió parte de los bienes que restaron de la suprimida Orden del Temple. Otros Caballeros, no consintieron en integrarse en la Orden de Montesa y continuaron siendo reconocidos como Caballeros de El Puig, o también Caballeros de Santa María de El Puig, bajo denominaciones diversas en el tiempo (Hermandad, Real Hermandad, etc.). Así, transcurrió el tiempo, siglo tras otro, teniendo los Caballeros de Santa María de El Puig una activa vida espiritual y de servicio a los demás, y aunque evidentemente ya no constituía una Orden Militar y de Caballería por haber quedado en suspenso “de facto” como tal, su actuar venía siendo reconocido y valorado muy positivamente, tanto por el pueblo llano como por las más altas dignidades y que favorecieron a la Institución con dones y privilegios: Fernando de Antequera (año 1414) , Fernando V (año 1469), los Reyes Católicos (año 1564), Felipe II (año 1573), Papa Paulo V (año 1611)… existiendo siempre con la Orden de la Merced una innegable aproximación espiritual e incluso material.

 

   

 Capa de Caballero

La perseverancia de los sucesores espirituales de aquellos Caballeros de la que fue en origen militar y caballeresca Orden de Santa María de la Merced y que optaron por no ser transferidos a otra Orden distinta a la “suya”, y ya convertidos en Caballeros de Santa María de El Puig, en nuestra más inmediata historia ha tenido su fruto:

                - En 1943, el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Valencia, D. Prudencio Melo y Alcalde , devolvía vida oficial a la Real Hermandad de Caballeros de Santa María de El Puig. En el mismo año, SS. AA. RR. Don Juan y Doña Mercedes, concedían a la Institución el uso de sus Armas Reales y Dinásticas y aceptaban los nombramientos de Caballero y de Dama.

                - En 1953, el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Valencia, D. Marcelino Olaechea y Loizaga, procedía a la recreación de la Orden bajo el título de Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig, con objetivos precisos , entre los que destacaba el de “mantener la devoción a la Patrona del Antiguo Reino de Valencia y ayudar a los indigentes del mismo”. Sus Estatutos fueron aprobados y bendecidos por Su Santidad el Papa Pío XII.

                - En 1980, el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Valencia, D. Miguel Roca Cabanellas, potencia la actividad de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig, con las inscripciones legales en el Ministerio de Justicia y apoyando la creación de una Universidad de Estudios Mediterráneos y de un Centro de Estudios Penitenciarios bajo su patronazgo.

                - El día 28 de Octubre de l981, SS. MM. Don Juan Carlos I de España y Doña Sofía, como Reyes de España, aceptaban y asumían respectivamente los títulos de Gran Maestre y Primera Dama, de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig, viniendo de algún modo a cerrar el paréntesis y repitiéndose lo acaecido en 1218, esto es, instituyéndose la Orden canónicamente por un prelado, Arzobispo, y nombrándose, invistiéndose y cruzándose sus miembros caballerescamente por un Rey.

        No se pretende, en modo alguno, confundir la actual Orden de la Merced (exclusivamente religiosos, Padres y Hermanos Mercedarios) con la actual Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig (fundamentalmente Laicos). El entronque es común, al igual que los orígenes, aunque diferenciados esencialmente desde una Superior decisión de hace siglos, no a una voluntad de separación o distanciamiento, ni pasado ni presente, por parte de unos o de otros.


Gran Placa de Comendador

 

        Sirva de ejemplo el acercamiento voluntario, llevado hasta el extremo, en que estatutariamente está recogido que del Capítulo Directivo de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig formarán parte tres clérigos de la Orden de la Merced y de la mayor significación: Reverendísimo Padre Maestro General de la Orden de la Merced, Muy Reverendo Padre Superior de la Provincia de Aragón y Reverendo Padre Superior del Monasterio de Santa María de El Puig. Asimismo, en caso de extinción de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig, todo su patrimonio pasaría al Real Monasterio de Santa María de El Puig del que la Orden de la Merced tiene la nuda propiedad. Este acercamiento no es sólo unilateral, la generosidad es mutua, puesto que también la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig tiene en el propio Real Monasterio su Sede o domicilio, con explícita concesión por parte de la Orden de la Merced de dependencias del mismo y en el que todos los Caballeros se encuentran “en su casa” y atendidos espiritualmente por los Padres Mercedarios y ayudados cuando es necesario por los Hermanos Mercedarios; obviando que el primer Consiliario que tuvo la Real Orden, artífice de la misma, es hoy su Consiliario Honorario Vitalicio, valedor del reencuentro contemporáneo entre ambas Órdenes, una de clerecía y otra de caballería, así como que el actual Consiliario de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig es también un Padre Mercedario.

 

        Que quien le suceda, igualmente deberá ser Padre Mercedario. La amistad y hermandad existente entre clérigos Mercedarios y Caballeros de El Puig es patente. Caben perfectamente dos Órdenes distintas en un mismo lugar, porque, si bien “de jure” el Real Monasterio es propiedad de los Mercedarios, no es menos cierto que “de facto” es por extensión también de los Caballeros. La mayor parte de los bienes de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig, se conservan en el Monasterio y, de igual manera, aunque “de jure” son de la Real Orden, aún estando en depósito, igual son “de facto” de la Orden de la Merced, resultando una clara coimplicación de “usos”, que no de propiedades, que nos unen y unirán. Incluso la propiedad patrimonial más importante de la Real Orden, su más preciada reliquia y de incalculable valor, está en depósito y custodiada por los Mercedarios, es el “Lignum Crucis de la Real Orden de Caballeros de Santa María de El Puig”.

        Los caballeros  usan  en las ceremonias religiosas  una  capa blanca con escudo bordado, cuya descripción es como sigue: en campo de oro, cuatro palos de gules y resaltada la cruz de Santa Eulalia. Jefe de azur, sembrado de siete estrellas de plata, colocadas en dos fajas de tres y cuatro. Coronado con la Real de España y acolada al aspa de Borgoña; en orla el Toisón.

Más información en: http://realordenpuig.org/home.htm