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        La historia de la «Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge» tiene un origen en parte legendario, puesto que su fundación se atribuye nada menos que a Constantino, Emperador de Roma, convertido al cristianismo en el año 312; desde entonces perduraría, según la tradición, hasta llegar a los días del Imperio Romano de Oriente, durante la dinastía de los «Angelos» bizantinos. Acabado aquel Imperio a manos de los turcos en 1453, la Orden Constantiniana y sus grandes maestres, los Comneno, se transfirieron a Italia, al amparo de la Santa Sede y de otros príncipes católicos. Los pontífices Calixto III, Pío II, Pablo II, Sixto IV, Inocencio VIII, Pablo III, Julio III, Pablo IV, Sixto V y Clemente VIII favorecieron a la Orden Constantiniana mediante varias bulas; también recibió protección por parte de Felipe II Rey de España (1595) y del Emperador Fernando II (1630).

        Por acta de 26 de julio de 1697, firmada en Venecia, el entonces Gran Maestre Juan Andrea Flavio Comneno hizo cesión de su cargo a favor de Francisco I Farnese, Duque soberano de Parma; acta aprobada por el pontífice Inocencio XII mediante la bula «Sincerae Fidei» de 29 de octubre de 1699. La cesión se hizo a la familia Farnese como tal, y no en su calidad de Duques de Parma y Guastalla; la Orden Constantiniana mantuvo así su carácter eminentemente familiar con el que ha llegado a nuestros días.

        Acabada la dinastía parmesana de los Farnese, recayó su sucesión en D. Carlos de Borbón, Infante de España, hijo primogénito de la Reina Doña Isabel de Farnesio, hermana del último Duque de Parma, estados heredados por el Infante en 1731. Cuando D. Carlos conquistó los Reinos de Nápoles y de Sicilia en 1734, trasladó la Orden Constantiniana a su nueva capital; y cuando llegó en 1759 a ser Rey de España, conservó este gran maestrazgo, que sólo hacia 1770 renunció en su hijo D. Ferdinando, en quien había abdicado las Dos Sicilias.

        Subrayemos, pues, el carácter dinástico y no territorial de esta Orden. Sus sucesores los Reyes de las Dos Sicilias siguieron administrando la «Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge», mantenida luego de la desaparición de la Monarquía siciliana en 1860, -el Reino de Italia no intentó su abolición-, por los Jefes de la Real Casa de las Dos Sicilias hasta el presente.

 

   

        Como nos recuerda el Marqués de La Floresta, gran conocedor de la historia de la Orden, Su Majestad el Rey D. Juan Carlos, por medio del Jefe de Su Casa -lo era entonces el General Marqués de Mondéjar, caballero del Toisón de Oro- solicitó en 1983 el parecer y dictamen del Consejo de Estado, del Ministerio de Justicia, del Ministerio de Asuntos Exteriores, y de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, acerca de la jefatura de la Real Casa de las Dos Sicilias, y del gran maestrazgo de la Orden Constantiniana de San Jorge. Es de destacar que el Rey de España intervino así en la disputa que divide a la Real Casa de las Dos Sicilias desde 1960 precisamente al amparo de lo prevenido en el Tratado de Nápoles de 1759, y la subsiguiente Pragmática de 6 de octubre del mismo año. Pues bien, los dictámenes solicitados fueron unánimes en sus conclusiones: tanto la condición de Jefe de la Real Casa de las Dos Sicilias, como la de gran maestre de la Orden Constantiniana, corresponden legítima y legalmente a S.A.R. D. Carlos de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma, Duque de Calabria, a quien S.M. reconoció como Infante de España en diciembre de 1994. Consecuentemente, el Jefe de la Casa del Rey así lo comunicó por escrito a S.A.R. el Duque de Calabria

 

con fecha de 8 de marzo de 1984. Notemos que se trata, esta vez, de un reconocimiento expreso, indubitado, y sobre todo oficial, de la Orden Constantiniana expresado de un modo solemne y público por las autoridades españolas del máximo rango cual  son  el  Jefe de la Casa el Rey, los  Ministerios de Justicia y de Asuntos Exteriores, o el Consejo de Estado.

 

        La Cancillería de la Orden radica en la actualidad en Madrid y al frente de la misma se encuentra D. Carlos Abella Ramallo, embajador de España y gentilhombre de Su Santidad. Es «Gran Prefecto» de la Orden Constantiniana el Duque de Noto, el único hijo varón de D. Carlos, y Gran Prior el cardenal Castrillón Hoyos.

        El distintivo de la Orden se compone de una cruz griega de 50 milímetros, de cuatro brazos, bordados de oro, que terminan en flores de lis, esmaltados de color púrpura, con las letras «IHSV» sobre sus cuatro extremidades. En el centro el monograma de oro «XP» entre las letras griegas «Alpha» y «Omega». Corona Real de oro sobrepuesta por encima de la cruz, y está pendiente por un trofeo de armas con banderas, cañones, flechas, faretras, alabardas, tambores y espadas entrecruzadas, sobre todo armadura y yelmo emplumado. Una imagen de Oro de San Jorge en su caballo venciendo al dragón, cuelga de la Cruz. El lazo y el manto de la Orden son de color azul, color distintivo de la misma.

 

Más información en: http://www.constantinianorder.org