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  Lema: "Ordo Equitum Sancte Michaelis sive de Ala"

           Se atribuye la institución de esta orden, a que en una de las frecuentes batallas que lo portugueses sostuvieron contra los moros, apareció el Arcángel San Miguel en medio del ejército portugués, para dar ánimos a sus soldados. Su presencia contribuyó a hacer triunfar a los cristianos contra los infieles, y el rey Alfonso I, queriendo manifestar su reconocimiento  y gratitud al santo Arcángel por tan singular favor, instituyó la Orden de San Miguel de Portugal, o de San Miguel del Ala en 1165; la cual, no habiendo merecido la aprobación de ningún sumo Pontífice, acabó por desaparecer, a pesar sin embargo de haber producido gran entusiasmo desde su instalación.

          Aunque la Real Orden de San Miguel del Ala originaria de Portugal es una de las órdenes de caballería más antiguas –que fue fundada en el siglo XII de la era cristiana– también es una de las menos conocidas. Los caballeros (militares y religiosos) de esta orden hacían voto de defender a la religión, el reino, las viudas y los huérfanos, y llevaban como emblema un ala de púrpura rodeada de rayos de oro. Los Grandes Maestres han sido siempre los Reyes de Portugal, y desde 1910, el presunto heredero a la Corona y cabeza de la Dinastía Real, el Duque de Braganza.

         Queremos mostrar algunos de los aspectos históricos y legales más importantes relacionados

 

con esta venerable Orden de Caballería, de acuerdo con los puntos de vista de las autoridades de la misma. La mayor parte  de los documentos históricos disponibles concuerdan en que el Rey Alfonso Henríquez fundó la Orden en 1171, después de la toma de Santarém de manos de los moros el 8 de mayo de 1147. No obstante, la investigación concluyó que esta fecha aparece por vez primera en el capítulo 18 del libro «A Cronica de Cister» (La Crónica del Císter); escrita por el historiador cisterciense Fray Bernardo de Britto (1597-1602). La más antigua constitución conocida de la Orden también fue publicada por los cistercienses en 1630, puesto que se ésta se encontraba bajo su jurisdicción, ya que el primer rey de Portugal puso la Orden de San Miguel bajo la dirección de su Prior, si bien el Gran Maestrazgo de la Orden fue ejercido por todos los monarcas de Portugal hasta el siglo XIX.

        En el volumen II del libro publicado en 1691 por el Abad Ascanio Tamburinio "De Iure Abbatum et Aiorum Praelatorum" (páginas 418 – 419), encontramos la trascripción del entonces todavía existente pero ahora desaparecido Breve Papal expedido por el Papa Alejandro III el 4 de enero de 1177, el cual reconoce, entre otras, la “Ordo Equitum Sancte Michaelis siva de Ala”, consignando su fundación en 1166 y no en 1171. Dadas las circunstancias, este es el año más probable, ya que se presenta según el Calendario Juliano, entonces todavía vigente en Portugal y hasta el reinado de Juan I., y puesto que había 38 años de diferencia entre los calendarios Juliano y Gregoriano, el año de 1166, tal y como se menciona en los documentos papales, corresponde al año de 1147 del calendario Gregoriano. Por lo tanto, volvemos al año de la toma de Santarém de manos de los moros, año del milagro del sol del cual se dice que originó la Orden, y ese mismo año como el año de la fundación de la Orden. La publicación del fraile Bernard Justinian sobre Órdenes e impreso en Venecia en 1692 reconoce que la Orden de San Miguel de Portugal tuvo 23 Grandes Maestres desde el primer rey de Portugal en 1165, hasta el gobierno del regente don Pedro II en 1667.

 
     

        Lo más verosímil es que la Orden haya sido fundada porque un grupo de caballeros de la Orden de Santiago, procedentes del Reino de León, ayudaron al primer Rey de Portugal en la toma de Santarém. Eran particularmente devotos de San Miguel Arcángel, al cual el Rey de León había consagrado un santuario para la consagración y protección de sus caballeros. Éstos fueron conocidos como el Ala Militar de San Miguel de la Orden de Santiago. Esto explica porqué la cruz de Santiago aparece como símbolo de la Orden. El milagro del ala flamígera en el sol proviene del hecho de que este particular grupo de caballeros, habiendo visto antes de la batalla un ala roja y flameante en el sol, rogaron por la victoria a San Miguel. Este relato proviene de los cistercienses. Sin embargo, la solicitud para la canonización del Rey Alfonso Henriques, tal y como la presentó al Papa el Rey Juan III, refiere que cuando el primer Rey tomó de los moros Santarém en el 1147, vio una estrella flamígera que él consideró ser la señal de que Dios deseaba esta toma. De manera similar, la crónica española establece que un grupo de caballeros leoneses de la Orden de Santiago vio aparecer en el cielo nocturno el ala de San Miguel cuando ayudaban al primer Rey de Portugal en la batalla. Antes de la batalla de Hastings, el paso del cometa Halley también significó victoria para el rey y sus caballeros, puesto que se creía que solamente los ángeles podían mover a las estrellas, y San Miguel era el príncipe de los mismos.

        Independientemente de la fecha en la cual se haya originado la Orden, permanece el hecho, como lo señaló el señor Guy Sainty, de que se trata de la más antigua fundación de una Orden portuguesa, puesto que las Órdenes anteriores fueron adaptaciones o nacionalizaciones de Órdenes Católicas fundadas en España. Permanece el hecho de que la Orden de  San Miguel del Ala subsiste en España, donde se encuentra entre "Las Ordenes militares

 

de España menos conocidas". De hecho, es una de las siete antiguas órdenes que por siglos estuvieron sujetas a la jurisdicción de los priores cistercienses tanto en España como en Portugal. Las otras seis eran las de Malta, Calatrava, Alcántara, Montesa, Avis y Cristo.

     
MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE OSEIRA  

        El escudo de la Orden española de San Miguel se encuentra esculpido en la fachada del monasterio cisterciense de Santa María la Real de Oseira, en la provincia de Orense (Galicia), al lado de los escudos de las otras seis Órdenes.

        Los registros españoles narran que su rama de la Orden (cabe recordar que todavía existe) fue instituida por el Rey Alfonso Henríques en la época del abad Fray Martinho de Alcobaça (el primer Prior de Alcobaça) y el 24 de abril de 1191, durante el reinado de D. Alfonso IX de León, los caballeros de esta Orden, que se avecindaron en León tras la guerra, recibieron como dádiva las villas de Trujillo, Santa Cruz, Zuferola, Lianoba y Albalá. Cinco años más tarde, en 1196, el mismo Rey de León incorporó a estos caballeros a la Orden de Calatrava, y de esta forma se estableció la todavía existente rama española de la Orden.

Monasterio cisterciense de Santa María la Real de Oseira

   

        La Orden cayó después de 1733 en lo que fue denominado como “desuso”, aunque se la continuó enumerando en los libros de las Órdenes que se publicaron en el siglo XVII y XVIII, lo cual constituye prueba irrefutable de su continuidad. El historiador profesor don Manuel Borges Grainha argumenta no haber encontrado libros entre 1733 y 1912 que hagan la menor referencia a la misma. La realidad es que entre 1733 y 1834 –año de la expulsión de los cistercienses y de todas las otras ordenes de Portugal– la Orden todavía estaba sujeta al Priorato del Monasterio de Alcobaça. El Rey don Manuel I, exiliado en 1834, se convirtió en un guardia pontificio, nunca abdicó como Rey y en 1848, con el permiso de sus protectores los papas Gregorio XVI y el bienaventurado Pío IX, restauró la Orden en el exilio y publicó nuevos estatutos reconocidos por la Iglesia y vigentes hasta 1859, cuando el Papa Pío IX publicó su Syllabus de setenta errores y prohibió toda actividad de las órdenes "secretas", inclusive las católicas. En obediencia, el Rey cumplió y suspendió la organización social de la Orden, reservándose la misma como una condecoración honorífica dinástica que confirió a aquellos que permanecieron leales a su causa. Su orden para desarticular a los caballeros –en cuanto organización social se refiere– llegó a la sede de la orden en Porto (Portugal), después de la muerte del Rey, así que los caballeros permanecieron socialmente activos hasta 1868.


Cédula de "Caballero Honorario"

 

        El archivo secreto de la citada Orden fue descubierto en los años 80, tras la remodelación de un edificio. La Orden continuó en las personas de los descendientes directos del rey Miguel II, todos los cuales reclamaron el título de Grandes Maestres Hereditarios de la Orden por nacimiento «Grão Mestre Nato» título que heredaron con el de Duque de Braganza, Conde de Ourem, y otra media docena de ducados y condados. El título de Caballero de la Orden fue rara vez conferido después de la muerte del Rey Miguel, pero tal y como en el caso de la rama española, la Orden continuó tanto como lo hizo el Gran Maestrazgo.

        En 1981, un grupo de portugueses decidió de por sí restaurar la Orden como sociedad secreta, y cuando S.A.R. el Duque de Braganza supo de este asunto a mediados de los años 80 del siglo pasado, le tomó por sorpresa, por decir lo menos.  Algunas  de estas personas eran confidentes cercanos suyos, y  eso lo disgustó aun  más. Eventualmente  consintió   en  reactivar  la  función  social  de  la  Orden  al  aceptar  los

 


Diploma de la Orden

Estatutos creados por estas personas ante la notaría civil. Pero una serie de abusos realizados en las delegaciones italiana y británica  causaron  que  S.A.R. suspendiera por completo sus  actividades. Los decretos prueban que a principios de los años 90 del siglo pasado, S.A.R. había formado una comisión encabezada por el Duque de Viseu, su hermano, para la revisión de nuevos estatutos, lo cuales serían más acordes con los de las muchas confraternidades y hermandades reales existentes en Portugal. Esto se hizo para que los mismos fueran similares a los estatutos canónicos en uso para el gobierno de asociaciones de fieles, públicas y privadas.

        Por último, en cuanto a los detalles de medallas, bandas, capas y estandartes de la orden, sus diseños pueden encontrarse en muchos de los grabados del siglo XVI y también en la publicación de 1672 de Elías Ashmole "La Institución, Leyes y Ceremonias de la Nobilísima Orden de la Jarretera".

 

 

 

 

Gran Collar

 

Caballero Gran Cruz

 

Placa de Caballero Gran Cruz

 

Miniatura y roseta de Caballero Gran Cruz

 

 

Cruz de Comendador

 

Placa de Comendador

 

Miniatura y roseta de Comendador

 

 

 

Cruz de Caballero

 

Miniatura y roseta de Caballero

 

Cruz y miniatura de Dama

 

Medalla al Mérito

           

        La cinta de la Orden de San Miguel fue azul de 1848 hasta el 2001, y la espada y el sol con el ala surmontadas por la corona real como las otras dos órdenes dinásticas portuguesas. La cinta azul fue sustituida por la roja en el 2001, y la corona fue retirada en conformidad con los grabados que mostraban las medallas de la orden, publicados entre los siglos XVI y XIX.

        Las capas también se modificaron para que lucieran como las de aquella era y no las que el grupo de 1981 creó basado en la túnica de la Orden de Malta.

        La medalla con la corona y cinta roja todavía puede ser conferida por S.A.R. como una condecoración honorífica, la nueva insignia especialmente destinada para los caballeros hermanos profesos.

 

        Para conocer los estatutos vigentes de la Orden pincha sobre este icono: