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D. Juan de Borbón y Battenberg (óleo de Narváez), la Reina Dña. Isabel II (cromolitografía de Antonio Benavides) y el Infante D. Carlos de Borbón dos Sicilias, Duque de Calabria, actual Presidente del Consejo (óleo de Narváez), revestidos con el manto de las cuatro Órdenes Militares Españolas (Alcántara, Calatrava, Montesa y Santiago). |
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Las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa son conocidas como las “cuatro Órdenes Militares Españolas”. Nacieron en la Edad Media como fraternidades mitad religiosas, mitad guerreras, formadas por caballeros que seguían las reglas de algunas de las grandes órdenes monásticas existentes. Este doble vínculo hizo que precisaran para constituirse la autorización pontificia, además de la de la Corona. Tenían dos clases de miembros: los monjes que hacían la vida conventual, entregados solamente a rezos y plegarias, y los caballeros que, sin perjuicio de encontrarse también sujetos a ayunos, oraciones, penitencias y otros deberes religiosos, disponían de mayor libertad, al ser considerados como guerreros y encontrarse casi continuamente en campaña contra el enemigo de la fe cristiana. Los caballeros llevaban la cruz o insignia de la Orden a la que pertenecían sobrepuesta o bordada en la capa o manto. Quedaba una última clase, la que se denominaba donados o sirvientes de armas. Y además de esta clase, que podría equipararse a la de los escuderos, las órdenes contaban con la ayuda de numerosas personas de la población civil que recibían el nombre de familiares. Estaban regidas por un órgano colegiado, con diferentes cargos administrativos, pero todos sujetos a la autoridad de un Gran Maestre. El poder de las Órdenes Militares llegó a ser enorme, teniendo bajo su mando y jurisdicción numerosas tierras, villas, castillos y fortalezas. Como sus servicios como un ejército en campaña eran inestimables, los Reyes no sólo no se atrevían a enfrentarse a sus Maestres, sino que los cubrían de prebendas. Detallar las empresas guerreras de las Órdenes Militares sería trabajo largo y prolijo, repitiendo buena parte de la historia de España. Pero puede decirse que tomaron parte en todas las guerras contra los musulmanes durante los siglos XIII, XIV y XV, y que sus Maestres iban al frente de sus huestes, muriendo muchas veces en las batallas. El declinar de las Órdenes Militares españolas se inició con el reinado de los Reyes Católicos. Conseguida la expulsión de los musulmanes de España, consumada la unificación nacional y sin enemigo a batir, las Órdenes Militares dejaban de tener la principal causa de su existencia. Terminada la Reconquista con la toma de Granada, Fernando e Isabel pusieran todo su empeño en controlar el protagonismo de las cuatro Órdenes e ir reduciendo el papel de los señores feudales que tuvieron que someterse plenamente a su poder. Además principios del siglo XVI, con el asentamiento del uso de la artillería y el renacimiento de la infantería ya no tenía sentido continuar manteniendo los ejércitos-mesnada de corte medieval y las milicias nobiliarias fueron sustituidas progresivamente por ejércitos permanentes y semiprofesionales. La actividad de los miembros de las Órdenes se secularizó, y el fervor religioso y místico de la caballería iniciaba su declive. El poder de Santiago, y de las otras Órdenes tras finalizar la Reconquista, así como su inmenso patrimonio territorial, determinó a los Reyes Católico a crear en 1489 el Consejo de las Órdenes, dentro de su política de centralización y unidad de poder con la que inician la creación de lo que sería el germen de un Estado moderno. El Consejo de la Órdenes, se transformó en un órgano estable incardinado dentro de la Monarquía y desempeñó hasta el siglo XVIII un papel influyente. El 18 de septiembre de 1809 José Bonaparte decreta la disolución del Consejo de la Ordenes, así como la desamortización de sus bienes y la total disociación entre el aspecto laico y el religioso de la Ordenes, suprimiéndose sus casas y conventos, y alterándose las funciones y denominación del Real Consejo, por Real Decreto. El Concordato de 1851 creó el Priorato de las Ordenes Militares, con título de Iglesia in Partibus y la Primera República las disolvió el 9 de marzo de 1873, siendo restablecidas nuevamente el 14 de abril de 1874. El día 18 de noviembre de 1875 Pío IX, por medio de la bula “Ad Apostolican”, cuya ejecución se confiaba al arzobispo de Toledo, decretó y delimitó la provincia de Ciudad Real como territorio “nullius diócesis” de las Órdenes, quedando directamente sujeta a la Santa Sede, con una Iglesia Prioral y su cabildo bajo la suprema jurisdicción del Rey de España. |
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Las cuatro Órdenes Militares fueron muy del aprecio del Rey Alfonso XIII y conservaron hasta la proclamación de la II República su jurisdicción eclesiástica. La Segunda República trastoca el régimen legal de la Órdenes. El 29 de abril de 1931 el Gobierno Provisional acuerda su disolución, permitiendo, tras una protesta del Cardenal Segura, que pudieran constituirse en asociaciones de derecho común. Don Juan de Borbón, tras la muerte de su padre el Rey Alfonso XIII en 1941, en su condición de Jefe de la Casa Real, asumió la condición de Gran Maestre de las cuatro Ordenes Militares. Al producirse la entronización de nuestro Rey Don Juan Carlos en 1978 apenas si quedaban un puñado de caballeros, ya que no se producían nuevos cruzamientos desde 1941. Dado su estatus jurídico un tanto confuso, los caballeros existentes resolvieron acogerse a la legislación común de asociaciones. Una vez fijado el estatuto jurídico de la Órdenes Militares como asociaciones civiles, asumió el Rey D. Juan Carlos la condición de Gran Maestre y Administrador Perpetuo de las Ordenes Militares, designado poco después a su padre, el Conde de Barcelona, como Decano-Presidente del Real Consejo. Tras este paso, quedaba abierta la posibilidad de cruzar nuevos caballeros, ceremonia que se celebró en el Monasterio de las Comendadoras de Santiago de Madrid el día 7 de noviembre de 1982, oficiando la misma el Obispo de Ciudad Real y Prior de las Ordenes, decisión que confería legitimidad canónica al cruzamiento. |
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Desde el 25 de junio de 1993 ocupa la presidencia del Real Consejo de las Órdenes Militares el infante Don Carlos de Borbón Dos Sicilias, Duque de Calabria y primo hermano del Rey. A partir de la misma fecha, por autorización de Su Majestad, solamente compartida por algunos organismos de la Casa del Rey y del Patrimonio Nacional, el Real Consejo de las Órdenes Militares comenzó a celebrar sus sesiones habituales en un salón destinado al efecto en el Palacio Real de Madrid. Las cuatro órdenes militares, de las que actualmente forman parte unos doscientos ochenta caballeros, están desplegando una meritoria actividad, inspirada en sus tradicionales principios de fidelidad al mensaje cristiano y servicio a la Patria y a la Corona. En el aspecto religioso, los caballeros asisten en capítulo a las principales solemnidades litúrgicas de la Iglesia, además de celebrar las fiestas propias de cada Orden y de los retiros y ejercicios espirituales que se convocan anualmente. En el ámbito asistencial y humanitario, son patronos de la Fundación “Hospital de Santiago” de Cuenca, prestan apoyo económico a la iglesia de las Calatravas y a los conventos de las Comendadoras de Santiago y de las Calatravas de Moralzarzal, todos ellos en Madrid, colaboran con la Fundación “San Benito de Alcántara” y con los seminarios de los territorios matrices de Ciudad Real y Uclés, así como con el sostenimiento de los albergues de peregrinos del Camino de Santiago. Por último, no descuidan sus fines histórico-culturales. Prueba de ello son las ceremonias de hermanamiento que se han realizado con los Regimientos militares homónimos, los convenios de colaboración firmados con los Institutos de Estudios Manchegos y de Cultura Militar, con la Orden del Císter y otras entidades, públicas y privadas, -que han permitido la programación de diferentes jornadas de estudios y ciclos de conferencias, la convocatoria de becas para doctorandos, la edición de la Revista de las Órdenes Militares y el impulso de un plan de catalogación e informatización de la Biblioteca de las Ordenes que permitirá su acceso a futuros investigadores. |
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