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     Aun no siendo propiamente españolas, destacamos en este apartado, en primer lugar, a las Ordenes de San Juan de Jerusalén o de Malta, Santo Sepulcro, Teutónica y San Lázaro, dados sus especiales vínculos con nuestro país.

 
 

     La Orden de San Juan de Jerusalén, llamada también de Malta, es una de las más antiguas instituciones de la civilización cristiana y occidental. Fue instituida en Palestina en torno al 1050. Es una fraternidad religiosa, tradicionalmente militar y nobiliaria, que agrupa freires profesos y caballeros laicos, unos doce mil en la actualidad, repartidos por todo el mundo.

     La Orden permanece fiel a sus principios fundacionales, que se sintetizan en el lema Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum, es decir, la defensa de la Fe y el servicio a los pobres y necesitados, y se concretan a través del trabajo voluntario de sus Damas y Caballeros en muy variados proyectos asistenciales, sanitarios y culturales. Constituye un ente sui generis dentro de la comunidad internacional y, aunque tutelada por la Santa Sede, conserva algunas prerrogativas soberanas: tiene su propio ordenamiento jurídico, expide pasaportes, emite sellos, acuña moneda y da vida a los organismos públicos melitenses dotados de personalidad autónoma.

     La Orden de Malta es neutral, imparcial y apolítica y tiene su sede central en Roma. Mantiene relaciones diplomáticas con 94 estados, entre ellos España, a las que hay que añadir las representaciones ante algunos principales organismos europeos e internacionales. La Orden ha vuelto a Malta, según un acuerdo con el Gobierno maltés que ha concedido a la Orden el uso exclusivo del fuerte de Sant'Angelo por noventa y nueve años. Su máxima jerarquía es, desde 1988, el 78º Gran Maestre Frey Andrew Bertie, elegido vitaliciamente.

     Sus relaciones con nuestro país han sido especialmente estrechas. El Rey Don Carlos IV, mediante su Real Decreto de 20 de enero de 1802, decidió la incorporación a la Corona de las Lenguas de Aragón y Castilla de la Orden, declarándose al propio tiempo su Gran Maestre en los dominios españoles. Los caballeros de dichas Lenguas quedaban de este modo separados de la Orden de Malta propiamente dicha. El Real Decreto de 26 de julio de 1847, que reorganizó las Reales Órdenes civiles, consideró la segunda de ellas, tras el Toisón de Oro, a la Ínclita Orden de San Juan de Jerusalén o Malta, por ser un recuerdo histórico, tradición de las glorias nacionales.

     La situación se mantuvo hasta que Don Alfonso XII, por Real Decreto de 4 de septiembre de 1885, vino a reconocer la reunificación de los caballeros sanjuanistas españoles con sus hermanos de la Orden de Malta bajo la única jefatura de frey Giovanni Battista Ceschi a Santa Croce, Príncipe y Gran Maestre de la Orden desde 1879, dejando de existir desde aquel momento la Orden de San Juan de Jerusalén como orden civil española. Estos precedentes, y el hecho de que hasta 1961 la Orden de Malta no se diera una Carta Constitucional que garantizaba plenamente su independencia, explica que siguiera figurando en las Guías Oficiales o en el Proyecto de Estatuto Nobiliario entre las corporaciones españolas.

     Los caballeros españoles se encuentran actualmente agrupados en torno a dos entidades autónomas, la Asamblea Española, fundada en 1880, que preside el Conde de Orgaz, y el Subpriorato de Santiago y San Jorge, cuyo regente es Don Fernando Gómez de Olea.

 
 

     La Orden del Santo Sepulcro fue revitalizada por el Papa Pío IX en 1847, coincidiendo con la restauración del Patriarcado Latino de Jerusalén. Según la tradición, fue fundada por Godofredo de Bouillon, el gran triunfador de la Primera Cruzada, guerrero extraordinario, que conquistó la Ciudad Santa de las manos de los  infieles  y  estableció  el Reino Latino de Jerusalén,  del  cual fue el primer Soberano, convirtiéndose en el cruzado por excelencia.

     La Orden se encuentra bajo la protección de la Santa Sede y desde 1950 su gran maestre es un cardenal de la Iglesia Católica designado por el Sumo Pontífice. Se encuentra en la actualidad implantada en más treinta países. En España está organizada en dos lugarteniencias, la de Castilla y León, con sede en Madrid, y la de Aragón, Cataluña y Baleares, con sede en Barcelona.

 
 
 

     Debemos, en segundo lugar, referirnos a la Orden Teutónica y a la intitulada Orden Militar de San Lázaro.

 

     El origen de la Orden Teutónica está en las Cruzadas y originada por la atención que prestaron los caballeros teutones que en la misma participaron. Se trata de una Orden Religioso-Militar que en un principio fue conocida con el nombre de Caballeros Teutónicos del Hospital de Santa María de Jerusalén. La fecha de su creación se fija en el año 1189, durante el asedio por los cruzados cristianos de la fortaleza de San Juan de Acre. Fue entonces cuando se elevó un hospital destinado para los cruzados teutones. Ahora bien; en el año 1198, los caballeros de esta nacionalidad se reunieron para estudiar y llevar a efecto, si existía acuerdo, la transformación del Hospital de Acre en una Orden Religiosa-Militar. Así se determinó, nombrándose a su primer Maestre, que fue Heinrich Walpot.

     El segundo paso fue la elección del hábito, decidiéndose que este fuera una túnica blanca con una cruz negra. La idea original fue combinar los ideales hospitalarios de la Orden de San Juan, con los militares de los Templarios, constituyendo una fuerza de caballería noble destinada a la defensa de la fe. Este fue el proyecto original; pero finalizada su participación en las Cruzadas, los caballeros de la Orden Teutónica regresaron a sus tierras de origen y, en lugar de disolver una Orden que había nacido para combatir a los musulmanes en Tierra Santa, decidieron continuar su obra en los países del Norte de Europa y así fijaron su atención en las posibilidades que ofrecía la evangelización de los territorios situados al este de Alemania.

 
 

     Sobre la legitimidad de la Orden Militar de San Lázaro existen fundados interrogantes. Fue creada por la Bula Cum a Nobis de Alejandro IV, de 11 de abril de 1254, la Orden se extendió por Europa siendo su centro de gravedad la sede magistral de Boigny, en Francia, y gozando de especial protección de los reyes franceses. Fue abolida canónicamente a resultas de las  bulas Cum  Solerti  de Inocencio VIII, de 5 de abril de 1489, y Pro Comissa Nobis de Gregorio XIII, de 13 de noviembre de 1572. Por la primera pasó a integrarse en la Hospitalaria de San Juan y por la segunda la Orden de San Lázaro de Capua (creada en 1565 con las primitivas encomiendas italianas por la Bula Inter Assiduas de Pío IV) se colocó bajo la tutela de la Casa de Saboya, fundándose la nueva Orden de San Mauricio y San Lázaro.

    En Francia, ante la posición papal, y tras la creación de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (en 1607 por Pío V), el rey Enrique IV fusionó ambas y nombró un único maestre. En lo sucesivo, y con el nombre de Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y de San Lázaro, continuó como institución de la Casa de Francia, hasta el 10 de febrero de 1831, fecha en que fue extinguida.

    Hacia 1910 se constituyó una sociedad autodenominada Orden de San Lázaro, sin ninguna filiación verificable con la antigua orden dinástica. El 26 de junio de 1935 instó su legalización en España, como mera asociación caritativa para el auxilio a los leprosos, una Orden Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, siendo declarada de utilidad pública por Orden de 9 de mayo de 1940. No obstante los estatutos depositados en la Dirección General de Seguridad no eran en absoluto concordantes con lo que establecieron después sus ordenanzas internas de 26 de mayo de 1949, que la califican como orden militar y a su presidente como gran maestre.

    El 31 de julio de 1935 sus promotores nombraron para este cargo al coronel Don Francisco de Borbón y de la Torre, Duque de Sevilla, descendiente agnado de Luis XIV, que vivía exiliado en París, dignidad que desempeña desde 1995 su nieto Don Francisco de Borbón y Escasany.

    El 8 de octubre de 1999 el Duque de Sevilla, “en virtud de nuestros derechos y prerrogativas”, aprobó una nueva Constitución, Estatutos y Regulaciones Generales de la Orden, que es definida como “una organización no gubernamental (ONG) internacional”, precisando que el postulante “deberá ser un miembro practicante de la fe cristiana, de espíritu sano, gozar de posición que le permita vivir honorablemente y acatar completa y libremente las Leyes y Decretos de la Orden”.

    Desde 1967 ha existido una rama escindida de la Orden, cuyo gran maestre fue el Marqués de Brissac, ciudadano francés. Ambas obediencias, la española y la francesa, denominadas respectivamente de Malta y de París, llevaron muchos años enzarzadas en una agria controversia sobre sus respectivas legitimidades y atribuciones, pero con fecha 4 de mayo de 2003, se celebró en Toronto (Canadá) una conferencia conjunta de las dos ramas, en la que se acordó reconocer al Duque de Sevilla Don Francisco de Paula de Borbón y Escasany –Grande de España–  como único Maestre de la Orden de San Lázaro.